PersonajesNikolái Gógol | Imperio Ruso | Rusia

El primer realista

A lo largo del tiempo, el nombre de Nikolái Gógol se ha convertido en sinónimo de la literatura rusa. De hecho, Fiódor Dostoyevski dijo que todos los escritores realistas rusos habían "salido del sobretodo de Gógol", en referencia a una de las historias más queridas de Gogol, traducida al español como El capote. Pero esta influencia sobre las obras rusas y en la comunidad literaria en general casi no sucedió. Aunque Nikolái Gógol alcanzó el éxito en su juventud, su carrera estuvo marcada por una variedad de fracasos. A pesar de esto, su notable legado literario, que incluye obras como Almas Muertas, Arabesques y La feria de Sorochinetz, sigue brillando.

Nikolái Gógol nació en 1809 en un pueblo del Imperio ruso en lo que hoy es Ucrania. Su herencia ucraniana tuvo un gran impacto en su obra. A los 12 años, se inscribió en la escuela de Nizhyn, donde comenzó su carrera de escritor aportando sus poemas y cuentos a una revista. A pesar de esta primera excursión literaria, al graduarse, Gógol se mudó a San Petersburgo para comenzar una carrera como funcionario. Sin embargo, su falta de fondos y conexiones hizo que encontrar un trabajo de prestigio fuera demasiado difícil. Por lo tanto, cambió su enfoque y se dedicó a la actuación, esperando que sus habilidades afinadas en las producciones escolares lo hicieran triunfar. Este esfuerzo también fue un fracaso y finalmente volvió su mirada hacia la escritura, el talento con el que más solía impresionar en la escuela. Autoeditó un poema que había escrito, pero en lugar de elogios, recibió críticas. Se avergonzó tanto que quemó todas las copias y consideró abandonar Rusia permanentemente. Financió un breve viaje a Alemania con el dinero que su madre le había dado para pagar la hipoteca de su casa. Regresó a Rusia cuando el dinero había desaparecido y se estableció en un trabajo estatal de baja remuneración. Aunque inicialmente luchó para abrirse paso, no dejó de escribir.

En 1831, Gógol publicó el primero de lo que serían dos volúmenes titulados Veladas en un caserío de Dikanka, una colección de relatos cortos previamente publicados en varias revistas literarias. Las historias eran narradas por el mismo personaje y tenían lugar en Ucrania. Las obras son ilustrativas de su estilo, ya que cuentan con un escritor de humor oscuro y la cultura y el folclore ucraniano. Gógol tenía solo 22 años cuando publicaron Veladas en un caserío de Dikanka, y la publicación lo estableció como una figura importante en la literatura rusa y le otorgó una fama casi inmediata. En 1835 publicó cuatro volúmenes más (dos colecciones de cuentos llamadas Mirgorod y dos volúmenes de prosa titulada Arabescos) que incluyen aspectos de la cultura ucraniana. En este momento Gógol comenzó una carrera académica. Habiéndose fascinado por la historia de Ucrania, buscó un puesto en la Universidad de Kiev el cual se le negó porque no estaba calificado. En cambio, logró obtener un puesto en el Departamento de Historia de la Universidad de San Petersburgo, pero después de dar su primera clase, comenzó a faltar y rara vez se lo veía por el aula. Renunció a su cargo a fin de ese mismo año.

A pesar que su carrera académica fue un bleff, su sátira cómica, El inspector general, se realizó en 1836. Debido a la intrincada burocracia rusa, la obra solo se representó por el apoyo del emperador Nicolás I. Gracias al apoyo del emperador y al éxito general de la obra, Gógol decidió dedicarse por completo a la literatura. En los años siguientes, Gógol reescribió y publicó El retrato y Taras Bulba en un intento de adaptarse a una ideología nacionalista más rusa. También escribió uno de sus cuentos más famosos, El capote, y completó lo que se considera su obra maestra, la novela Las almas muertas, que se publicó por primera vez con el título Las aventuras de Chichikov. Este fue pensado para ser una versión rusa moderna de la comedia divina de Dante.

En 1848, Gógol regresó de un viaje por Jerusalén y se acercó a un líder religioso que alentó sus temores con respecto a la perdición. Nikólai Gogol se preocupó cada vez más por las prácticas ascéticas extremas y el pecado que percibió en sus escritos. Su obra creativa y su salud sufrieron. Se deprimió y en 1852 quemó sus manuscritos, afirmando luego que haberlo hecho fue un truco del diablo. Se fue a la cama, se negó a comer, y murió el 4 de marzo. Tenía 42 años.

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