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El narrador del exilio

Augusto Roa Bastos falleció el 26 de abril de 2005, en una intervención quirúrgica tras sufrir una caída accidental en su domicilio que le ocasionó un coágulo cerebral. Novelista de origen paraguayo, escritor de cuentos y guionista de cine de fama internacional. Autor de una obra escrita casi por completo desde el exilio, en la que se dedicó a observar los estragos del poder en América Latina. Entre sus publicaciones más aclamadas se encuentran Yo, el Supremo e Hijo de hombre. Fue ganador del premio Cervantes en 1989.

Nacido en la capital paraguaya pero criado en Iturbe, un pequeño pueblo de la región del Guairá, Augusto Roa Bastos asistió a una escuela militar en Asunción en 1925 y le tocó formar parte del ejército paraguayo en la Guerra del Chaco (1932–35) contra Bolivia. Mientras estudiaba, se familiarizó en literatura clásica española leyendo en la biblioteca de su tío. Su primer libro de poesía, El ruiseñor de la aurora (1942), del que luego renegó, es una imitación de los maestros españoles. La novela Fulgencio Miranda (escrita en 1941) y una serie de obras realizadas con éxito durante la década de 1940 nunca se publicaron. De una considerable cantidad de poesía escrita a fines de la década de 1940, solo se publicó el folleto El naranjal ardiente (1960). En 1947, la guerra civil obligó a Roa Bastos a exiliarse en Buenos Aires, donde vivió hasta 1976, actuando como agregado cultural en la embajada y trabajando como periodista. Su primera colección de cuentos, El trueno entre las hojas (1953), que también adaptó como guion cinematográfico, describe la experiencia paraguaya con énfasis en la violencia y la injusticia social. Roa Bastos comenzó a experimentar con el realismo mágico, en el que los mitos y las técnicas expresionistas realzan las descripciones realistas.

La novela de Roa Bastos, Hijo de hombre (1960) fue un éxito crítico y popular abrumador. Recrea la historia de Paraguay desde la dictadura de José Gaspar de Francia a principios del siglo XIX hasta la Guerra del Chaco. Al yuxtaponer cuidadosamente voces narrativas alternativas, Roa Bastos crea una tensión que señala el estancamiento moral y político de Paraguay e indica que la única solución es que el hombre común sufra y se sacrifique por toda la humanidad. En 1960 adaptó la novela para realizar una película, y durante la década de 1960 escribió otros guiones cinematográficos. Las historias recopiladas en El baldío (1966) tratan con ternura y comprensión los problemas de los exiliados paraguayos. En algunas de las historias hay una clara acusación de atrocidades de la guerra civil. Las colecciones de cuentos Los pies sobre el agua (1967;) y Madera quemada (1967) repasan temas psicológicos y existenciales usados anteriormente. La obra más ambiciosa de Roa Bastos, la novela Yo, el supremo (1974), se basa en la vida de Jose Gaspar de Francia y abarca más de cien años de historia paraguaya. De 1976 a 1985, Roa Bastos enseñó en la Universidad de Toulouse II en Francia. Después de 1989, cuando terminó la dictadura del general Alfredo Stroessner en Paraguay, Roa Bastos se movió libremente entre Paraguay y Francia. Sus novelas posteriores incluyen Vigilia del almirante (1992), El fiscal (1993) y Contravida (1994). En 1989 fue galardonado con el Premio Cervantes.

Roa Bastos

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