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El milagro de las langostas

Decidido a desobedecer las órdenes de continuar con la retirada del Ejército del Norte, Belgrano escuchó las voces de los ciudadanos tucumanos, comprometido a defender su ciudad del ataque realista. Por dos días (24 y 25 de septiembre de 1812) se libraron combates en distintas partes de la ciudad y sus adyacencias, que mantuvieron un resultado incierto hasta que se cumplió el milagro de las langostas.

Después del desastre de Huaqui, el Ejército del Norte se retiró al sur del río Desaguadero. El Primer Triunvirato puso a Belgrano al mando, quien estableció su cuartel en Jujuy, donde enarbola la enseña patria que había presentado en el Rosario y que causó una severa reprimenda de Rivadavia.

Con expresas instrucciones de retroceder hasta Córdoba, Belgrano organizó el éxodo jujeño, siguiendo la práctica de tierra rasa que había derrotado a Napoleón en Rusia.

Sin embargo al llegar a Tucumán se enteró de la victoria de Diaz Vélez en Las Piedras (no confundir con la batalla del mismo nombre que se batió en Uruguay… ambas inspiraron a Vicente López y Planes para incluirlas en nuestro himno).

El pánico de caer en manos de los realistas conducidos por Pío Tristán (a quien Belgrano conocía desde sus tiempos de estudiante en España), hizo que la población le suplicase al general patriota a no continuar con la retirada. Los tucumanos se comprometieron a asistir al Ejército del Norte que contaba entre sus miembros con dos insignes coprovincianos como Díaz Vélez y Aráoz de Lamadrid. Pronto se incorporan al ejército 400 reclutas locales.

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El 24 de septiembre de 1812 Lamadrid incendió los campos de Pocitos para desordenar a la columna española, mientras 100 criollos atacaban el flanco de Pío Tristán desde el oeste.

Balcarce y Diaz Vélez encabezaban la caballería dispuesta en dos alas. La infantería estaba al mando de los comandantes José Superí, Ignacio Warnes y Carlos Forest, mientras que Manuel Dorrego estaba al cargo de la reserva y el barón Von Holmberg de la artillería, entre cuyos oficiales se distinguía un teniente cordobés; José María Paz.

Los realistas, que duplicaban en numero a los patriotas, iniciaron una carga a la bayoneta después de recibir el fuego de la artillería patriota.

Warnes y Balcarce a cargo de la infantería y caballería respectivamente enfrentaron al enemigo. La caballería arrolló a los españoles, pero los gauchos del grupo de Balcarce pronto rompieron la formación para apoderarse de las mulas y el equipaje del ejército realista.

En el otro flanco la suerte favorecía a los españoles que capturaron a las fuerzas de Superí, aunque solo por unos minutos ya que fue entonces que el milagro por el que Belgrano había rezado se cumplió; una manga de langostas se precipitó sobre el bando realista con fuerza de saetas, obstaculizando la visión de los españoles quienes creyeron que eran atacados por tropas superiores en número.

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Si bien Belgrano se había retirado del campo de batalla por el ímpetu del ataque español, tanto Diaz Vélez como Dorrego aprovecharon la oportunidad para adueñarse del parque realista y atrincheran a las tropas patriotas en fosas cavadas en la misma ciudad de Tucumán.

A esa altura Belgrano se encontraba tratando de reorganizar sus tropas pensando que la suerte le había sido adversa, cuando apareció el teniente Paz asegurándole al General que la situación de los patriotas era muy ventajosa y que debía presentarse inmediatamente para asegurar el triunfo de sus tropas.

Tristán trató dos veces de captura a la ciudad de Tucumán pero fue rechazado. Al intimar la rendición, Diaz Vélez y Dorrego le hicieron saber al jefe español que tenían 500 prisioneros y de verse obligados no dudarían en degollarlos.

En una nota, Diaz Vélez le recordaba que Belgrano llegaría de un momento a otro para cortarle la retirada.

Como Tristán temió que las amenazas de Diaz Vélez se cumpliesen, pernoctó fuera de ciudad para encontrar por la mañana, que Belgrano amenazaba sus espaldas. Si bien fue intimado a rendirse, Pío Tristán optó por retirarse camino a Salta, hasta donde fue perseguido por el ejercito patrio.

El milagro se había cumplido.

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        Mapa animado de la revolución hispanoamericana(1808-1825):ROJO: Territorios bajo control realista.CELESTE: Territorios bajo control de movimientos independentistas.AZUL: Territorios bajo control de la Gran Colombia.AZUL OSCURO: España bajo ocupación francesa.VERDE: España durante la revolución liberal.              GRIS: Zonas sin un gobierno claro.

Mapa animado de la revolución hispanoamericana(1808-1825):

ROJO: Territorios bajo control realista.

CELESTE: Territorios bajo control de movimientos independentistas.

AZUL: Territorios bajo control de la Gran Colombia.

AZUL OSCURO: España bajo ocupación francesa.

VERDE: España durante la revolución liberal.

GRIS: Zonas sin un gobierno claro.

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