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El Mensajero

Repasamos la vida de Peter Paul Rubens, muerto un 30 de mayo de 1640. Considerado uno de los genios supremos de la historia de la pintura, tuvo además intervenciones destacadas como diplomático, principalmente en 1630 evitando un conflicto inminente entre Inglaterra y España.

Peter Paul Rubens, hijo del matrimonio de Jan Rubens y Maria Pypelinckx, nació el 28 de junio de 1577. Jan Rubens fue un abogado de Amberes y, debido a las disputas religiosas de la época, huyó a Alemania en 1568 para escapar de la persecución. En Colonia, Alemania, tuvo un romance con la esposa de Guillermo de Orange, también conocido como William the Silent, y como resultado de esa aventura fue encarcelado. Liberado después de dos años, gracias a los esfuerzos de su esposa, a Jan Rubens se le permitió vivir en Siegen, donde nació Peter Paul. La familia vivió durante algunos años en Colonia hasta que Jan Rubens murió en 1587, momento en el cual su viuda regresó a Amberes, Bélgica, llevando a sus tres hijos con ella.

Luego de un período de escolarización que incluyó la instrucción de latín y griego, el joven Rubens se convirtió en mensajero de una mujer noble, Marguerite de Ligne, condesa de Lalaing. Esta experiencia en la corte fue sin duda útil para el futuro artista, ya que gran parte de vida la pasaría en círculos nobles y de la realeza. Regresó a su casa en Amberes decidido a ser pintor. Estudió con tres maestros, Tobias Verhaecht, Adam van Noort y Otto van Veen, y en 1598 fue aceptado como maestro en el Gremio de San Lucas de Amberes, el gremio de pintores.

En Roma, Italia, Rubens completó su educación como artista, estudiando con entusiasmo las esculturas de la antigüedad y especialmente las pinturas de Rafael y Miguel Ángel. Durante su primera estancia en Roma, desde 1601 a 1602, pintó tres retablos para la Iglesia de Sta Croce en Gerusalemme.

Rubens volvería a Roma en 1605. Decidió quedarse allí durante casi tres años. Durante este tiempo se le encargó decorar el altar mayor de Santa María en Vallicella, un honor extraordinario para un extranjero. Su primera entrega, un retablo que muestra la Virgen y el Niño con San Gregorio y otros santos (que ahora se encuentra en el Museo de Grenoble), no causó una buena impresión debido a las condiciones de iluminación desfavorables en la iglesia, y lo reemplazó por un conjunto de tres cuadros pintados sobre una pizarra. En octubre de 1608, antes de que se presentara este trabajo, llegó la noticia de que la madre de Rubens estaba gravemente enferma y el artista partió de inmediato a Amberes. Todavía no lo sabía, pero nunca volvería a ver a Italia.

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        <p>Pórtico de la casa de Rubens en Amberes, la Rubenshuis, que el pintor representaría en algunas de sus obras, como <i>El jardín del amor</i>.</p><p></p>

Pórtico de la casa de Rubens en Amberes, la Rubenshuis, que el pintor representaría en algunas de sus obras, como El jardín del amor.

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<i>El jardín del amor </i>(1630-1635).
El jardín del amor (1630-1635).

Cuando Rubens llegó a su hogar, su madre ya había muerto. Y aunque seguramente su intención era regresar a Italia, pronto encontró razones para quedarse en Amberes. Alberto de Austria, el gobernante interino de los Países Bajos españoles, lo nombró pintor de la corte con privilegios especiales. En octubre de 1609, Rubens se casó con Isabella Brant y, un año después, compró una casa en Amberes. La pintura de Rubens y su esposa junto a un árbol madreselva fue pintada por esta época (The Artist and His Wife, Isabella Brant, in the Honeysuckle Bower).

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Autorretrato con su esposa Isabel Brant.
Autorretrato con su esposa Isabel Brant.

El primer gran proyecto que emprendió Rubens después de su regreso fue Raising of the Cross (La elevación de la cruz, 1610–1611), una pieza de tres paneles para la iglesia de St. Walburga (ahora en la Catedral de Amberes). Con esta obra audaz e intensamente dramática, Rubens se estableció como el principal maestro de la ciudad. Fue seguido por otro tríptico, igualmente grande y no menos exitoso, Descent from the Cross (El Descenso de la Cruz, 1611-1614) en la Catedral.

El taller de Rubens funcionaba en esta época, con la ayuda de sus alumnos y asistentes, como una máquina productora de imágenes asombrosas. El más brillante de ellos fue Anthony Van Dyck, quien ingresó a su estudio alrededor de 1617 y ayudó en la ejecución de varias comisiones importantes.

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<i>La elevación de la cruz.</i>
La elevación de la cruz.

En 1620, Rubens recibió el encargo de ejecutar una serie de treinta y nueve pinturas en el techo de la iglesia jesuita de Amberes. Fue el mayor proyecto decorativo que el artista había emprendido, y como tal, puso en juego todos sus poderes de invención y organización. La obra se destruyó por completo debido a un incendio sufrido en 1718.

En 1622, Rubens viajó a París, para firmar un contrato para la decoración de dos grandes galerías en el Palacio de Luxemburgo, la residencia de la reina madre, Maria de 'Medici. El primero de estos proyectos, la incomparable serie de veintiún grandes lienzos que ilustran la vida de Maria (ahora en el Louvre, París), se terminó en 1625. Rubens logró transformar la triste historia de la reina en una serie brillante y espectacular.

Hubo otros esquemas decorativos interesantes de Rubens durante este período. Para el rey Luis XIII de Francia, diseñó la serie de tapices, la historia de Constantino el Grande, y varios años más tarde, la infanta Isabel le encargó diseñar un ciclo de tapices aún mayor, el Triunfo de la Eucaristía, para el Convento de Las Descalzas Reales en Madrid, España.

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<i>El desembarco de María de Médicis en el puerto de Marsella.</i>
El desembarco de María de Médicis en el puerto de Marsella.

La actividad diplomática de Rubens, que había comenzado un tiempo antes, alcanzó su punto máximo entre los años 1628 a 1630, cuando desempeñó un papel importante para lograr la paz entre Inglaterra y España. Como agente de la Infanta, fue primero a España, donde además de cumplir con sus deberes políticos, encontró un nuevo y entusiasta patrocinador del arte en el rey Felipe IV. Su misión a Inglaterra fue igualmente exitosa. Carlos I lo convirtió en caballero-diplomático, y la Universidad de Cambridge le otorgó una maestría honoraria en artes. Rubens regresó a Amberes en marzo de 1630.

Isabella Brant, la primera esposa de Rubens había muerto en 1626. En diciembre de 1630 se casó con Helena Fourment, una niña de dieciséis años. Aunque esperaba retirarse de la vida política, actuó una vez más como agente confidencial de la Infanta en las infructuosas negociaciones con los holandeses. Finalmente logró ser liberado del empleo diplomático, y en 1635 compró una finca, el Castillo de Steen, ubicado a unos kilómetros al sur de Amberes, y desde entonces dividió su tiempo entre este retiro rural y su estudio en la ciudad.

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<i>Minerva protege a Pax de Marte</i>, también conocida como <i>Paz y Guerra.</i>
Minerva protege a Pax de Marte, también conocida como Paz y Guerra.

En 1635, cuando el nuevo gobernador de los Países Bajos, el cardenal infante Fernando, visitó Amberes, Rubens recibió la tarea de preparar las decoraciones de la calle. Reuniendo rápidamente equipos de artistas y artesanos para trabajar a partir de sus diseños, el maestro creó una increíble serie de teatros pintados y arcos victoriosos, que fueron mucho más grandiosos de lo esperado. Su último gran proyecto fue una vasta serie de pinturas mitológicas para la decoración del pabellón de caza de Felipe IV, cerca de Madrid, la Torre de la Parada.

Cada vez más preocupado por la artritis hacia el final de su vida, Rubens decide finalmente dejar de pintar por completo. Una de las pinturas más conmovedoras de los últimos años es el autorretrato en Viena, en el que el maestro, aunque ya afectado por el sufrimiento, viste un aire de calma y paz. Murió en Amberes el 30 de mayo de 1640.

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Estatua del pintor en Amberes.
Estatua del pintor en Amberes.

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