Historia

El final del drama

Después de una serie de derrotas y haberse visto en la necesidad de abandonar Richmond, la capital de la Confederación, el general Lee condujo sus fuerzas maltrechas hasta Virginia perseguido de cerca por el ejército de Grant, mientras la caballería de Sheridan cortaba sus líneas de provisiones. Dispuestos a evitar un nuevo derramamiento de sangre, los dos generales acordaron en reunirse en la ciudad de Appomattox para pactar el fin de las hostilidades.

A lo largo de 65 km. los ejércitos de Norte y el Sur pelearon por varios meses una desgastadora guerra de trincheras que dejó exhausto al ejército Confederado.

Las líneas de abastecimiento con Petersburg y Richmond se habían literalmente disuelto y las ciudades fueron abandonadas la noche del 2 de abril. Las autoridades locales huyeron para evitar represalias.

Lee condujo su ejército hasta Virginia con la idea de unirse a los restos de las huestes de Johnston, pero el general Grant se adelantó a sus intenciones y lo obligó a dar batalla en Salior’s Creek, donde los sureños perdieron 7.000 hombres. En este enfrentamiento se destacó el accionar de Tom Custer, que servía bajo las órdenes de su hermano, el célebre general George Armstrong Custer. Por esta acción le fue concedida a Tom la Medalla de Honor del Congreso.

El 7 de abril de 1865, el general Grant le envió una carta a Lee invitándolo a un dialogo para evitar una “innecesaria efusión de sangre”. Las tropas Confederadas, reducidas en número (menos de 30.000), hambrientas y desmoralizadas, desertaban en masa.

El ejército de Lee estaba rodeado, en inferioridad de condiciones, la caballería federal le cortaba el paso y las líneas de aprovisionamiento, generales sureños como Ewell, Custis Lee, y Kershain, habían sido capturados, el ejército no tenía un puente adecuado para cruzar el río Appomattox, y el general Custer interceptaba y quemaba un tren de provisiones. El panorama no podía ser peor.

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Grant y su personal, Parker sentado a la izquierda.
Grant y su personal, Parker sentado a la izquierda.

Muchas no eran las opciones de Lee, aunque algunos de sus oficiales seguían peleando con furor como lo hizo el general Gordon, al frente de la caballería sureña. La virtual derrota de Gordon lo empujó a Lee a aceptar la invitación de Grant para discutir los términos de la claudicación.

La reunión se realizó en la casa de un tal Wilmer Mc Lean (convertida años más tarde en museo) en los términos más cordiales. Lee se presentó en su uniforme de parada, mientras que Grant lo hizo con el de campaña y las botas embarradas. Lee y Grant se habían conocido en tiempos de la guerra con México y hablaron por un rato de los tiempos idos. Después Lee le pidió que precisara los términos de armisticio, cosa que Grant le encomendó a su asistente Ely S. Parker (un aborigen seneca), que concluyó el texto en un par de horas. Las condiciones concedidas eran muy generosas: los soldados podían retirarse con sus armas y caballos, con raciones otorgadas por los Federales. Había que pensar en reconstruir la nación. Los caballos usados durante la guerra servirían, de acá en más, para empujar los arados en las tierras de sus dueños.

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Firmado el documento, Lee y Grant estrecharon sus manos. Lee se retiró de la casa, montó su caballo y lentamente se dirigió a su campamento. Grant levantó su sombrero para saludar al general vencido, al que ni siquiera le pidió que le entregara su sable. Los demás oficiales imitaron el gesto de Grant al ver partir al general Lee.

Lincoln recibió la noticia en la Casa Blanca y en soledad disfrutó la victoria, mientras a pocas cuadras de allí, el actor John Wilkes Booth preparaba el fin del drama.

Appomattox

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