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El expresionismo al cine

Un mundo inquietante de seres artificiales, vampiros, conspiraciones y mujeres fatales, se conjugan en esta película de Fritz Lang, la primera en ser declarada "Memoria del Mundo" por la UNESCO.

Aunque en un momento de su vida, Fritz Lang se declarase ateo, el simbolismo católico aflora en sus películas,

Hijo de padre católico y madre judía, estudió arquitectura para satisfacer la voluntad de su progenitor, en la Universidad Técnica de Viena, aunque se inclinó por la pintura, graduándose en la Escuela de Artes Gráficas de Viena.

Herido durante la Primera Guerra Mundial, conoció en un hospital militar al director de cine Joe May, quien lo contrató como guionista. Fue el auge del cine alemán que llegó a producir cuatrocientas películas al año, donde predominaban los temas terroríficos, de sótanos, cuevas y espejos (que ejercieron una fascinación en Jorge Luís Borges).

Metrópolis es la obra más conocida de Lang, aunque no le gustaba porque el guion fue escrito por quien entonces era su pareja, Thea von Harbou, que apoyaba la ideología nacionalsocialista. La temática es propia de una sociedad convulsionada, como la Alemania de posguerra, el pueblo oprimido por una conducción decadente, que entra en crisis, pero dejar ver el comienzo de una nueva sociedad gracias a la intrínseca necesidad humana de amar a sus semejantes a través de la razón, el trabajo y el corazón (“Mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón”, es el lema de la película).

En el film, los obreros oprimidos, conducidos por un robot, enfrentan a sus explotadores, pero terminan reconciliados con la dirigencia. Un anticipo de lo que sucedería con el advenimiento del nacionalsocialismo.

Lamentablemente, el director de cine no encontró la misma comprensión en las autoridades nazis, que lo indagaron por sus orígenes (“Nosotros decidimos quién es y quién no es ario”, le contestó Goebbels cuando Lang explicó su formación católica).

De la noche a la mañana, Lang huyó a Francia y de allí a Estados Unidos, donde culminó su carrera.

En la extensa filmografía norteamericana, Lang deja trasuntar una profunda desconfianza por la justicia de los hombres.

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