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El estreno de un Tour de force

Después del estreno de Aida y su éxito resonante, Verdi decidió que había llegado el momento de retirarse. Había acumulado una interesante fortuna, era el músico más conocido del mundo y ya era una persona mayor. ¿Para que más?, se preguntaba el maestro, pensando que no tenía mucho mas que ofrecer... pero no todos estaban de acuerdo.

Especialmente, quien no estaba de acuerdo era Giulio Ricordi, el editor de la mayor parte de las óperas de Verdi, que sabía que el maestro tenía aún mucho para dar. Hubo una confabulación orquestada por Ricordi para sacar al compositor de su retiro, y para eso era necesario tentarlo al maestro; y qué mejor que una obra de Shakespeare. Al maestro le encantaba Shakespeare y la música ópera que compuso sobre un texto del bardo fue Macbeth en 1847.

Ricordi lo tenía de aliado al director Franco Faccio, que era amigo de Verdi y sutilmente le insinuaron la posibilidad. Ambos convocaron a Arrigo Boito; quien se entusiasmó con la idea y en pocos días tenia un esbozo del libreto, que le presentó a Verdi, quien insistía que su carrera había terminado con Aida. Sin embargo, la idoneidad de Boito terminó de convencer al autor quien después de trabajar con el libretista en una revisión de Simón Boccanegra, se dispuso a trabajar sobre la obra de Shakespeare aunque originalmente la llamó Yago, como aquel cercano al moro que sembró la duda que desató los celos de Otello.

Al saber que el maestro volvía a las andadas, los gerentes de teatro, directores de orquesta y los cantantes buscaban la posibilidad de participar del estreno. Fiel a sus gustos, Verdi lo eligió a Facio y el teatro fue (casi podríamos decir obviamente) La Scala de Milán.

El tema fundamental radica en la elección del tenor ya que la obra supone un esfuerzo, una exigencia superior. El sol finalmente cayó en Francesco Tomagno, el tenor dramático más destacado del momento.

Los preparativos se hicieron en el mayor de los secretos porque Verdi se reservaba el derecho de cancelar el estreno hasta el último minuto si la obra no era de su agrado.

La obra fue un suceso inmediato y esa noche del 5 de febrero debió levantarse 20 veces y Verdi subió al estrado para saludar a su público.

La obra rápidamente se distribuyó por Europa y América.

Desde entonces Desdémona, Yago y Otello han sido entonados por los cantantes más destacados de su tiempo, hecha la excepción de Enrico Caruso que murió inesperadamente mientras estudiaba la obra.

Otello figura entre las óperas más representadas de los últimos 30 años.

otello

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