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Duelo en el desierto

Después de 12 días de batalla alrededor de una diminuta estación de ferrocarril en el norte de África, el ejército de Rommel emprendió la retirada. La batalla de Alamein fue un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. El ejército nazi no era invencible.

Fue un duelo entre figuras legendarias, el Mariscal Erwin Johannes Eugen Rommel, (apodado el Zorro del Desierto), y Bernard Law Montgomery, “el general espartano”, o simplemente Monty.

Este último, era descendiente del conde Montgomery que había muerto accidentalmente al Rey Enrique II de Francia en 1559. De aspecto frágil y pequeño era Monty un torbellino de actividad que imponía una estricta disciplina a sus subalternos y los obligaba a llevar adelante tareas físicas extenuantes para mantener a soldados y oficiales en forma.

En cambio, Rommel era hijo y nieto de matemáticos (curiosamente, su hermano Gerhard Rommel, era un conocido cantante de ópera). Buen deportista, excelente alumno, Rommel fue un héroe de la Primera Guerra Mundial, varias veces condecorado. Tuvo un papel muy destacado en la batalla de Caporetto, cuando con un pequeño contingente logró capturar 9.000 soldados, 150 oficiales y casi un centenar de cañones. Por esta acción recibió la condecoración más alta del ejército prusiano, la medalla Pour le Merite.

Estos dos personajes se enfrentaron en Alamein, una minúscula estación de tren en medio del desierto sahariano, en una franja de 64 Km entre el Mediterráneo y la depresión Qattara (una zona infranqueable para cualquier ejército).

Si bien la campaña del norte de África la había iniciado Mussolini para concretar sus sueños imperiales (que habían terminado en un resonante fracaso) los alemanes la consideraron parte de la estrategia global para adueñarse de los pozos de petróleo iraníes. Alemania no tenía combustibles fósiles, apenas contaba con los pozos rumanos y la producción de energía a base de madera. Por tal razón, gran parte del esfuerzo bélico radicaba en buscar estas fuentes de energía como las del sur de Rusia y las de Medio Oriente. Si los alemanes tomaban Egipto, las posibilidades de acceder a los pozos de Arabia e Irán, eran inmensas.

Después de la caída de Tobruk, los ingleses estaban desmoralizados, de allí que la llegada de Montgomery, más cientos de tanques norteamericanos, infundieron un nuevo aliento en el Octavo Ejército Británico.

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Tanques británicos avanzan después de que los ingenieros abrieran un camino en el campo minado.
Tanques británicos avanzan después de que los ingenieros abrieran un camino en el campo minado.

Por su lado, Rommel estaba obligado a mantener extensas líneas de abastecimiento, que eran frecuentemente atacadas desde el aire por la RAF. Rommel no contaba con los medios para atacar en dos frentes, de allí que necesitaba saber por dónde avanzarían los ingleses. Éstos, astutamente, desplegaron maquetas en distintas partes del desierto para despistar a los alemanes. (Llamada Operación Bertram, la misma táctica la llevarían adelante dos años más tarde, mientras preparaban el desembarco en Normandía, el oficial alemán a cargo de la defensa no sería otro que Erwin Rommel).

En la noche del 23 de octubre de 1942, más de un millón de proyectiles cayeron sobre las tropas alemanas, que solo contaban con 560 tanques para contrarrestar el ataque de los mil acorazados aliados. Ese día Rommel estaba de visita en Alemania y debió volver urgentemente porque su sustituto, el general Georg Stumme murió de un ataque cardíaco durante el bombardeo.

Durante doce días de maniobras, los británicos (con tropas australianas y neozelandesas) después de atravesar una zona minada de Kundi Congo, lograron interceptar la pista de Rahman y tomar el cuartel general del Afrika Korps.

Anticipándose al movimiento de los aliados, escaso de recursos y sin combustible, Rommel retrocedió a Tunez para salvar parte de sus tropas, aunque Hitler no lo había autorizado.

Montgomery victorioso, fue nombrado Vizconde de Alamein.

Pocos meses más tarde, caía Stalingrado.

Los sueños de Hitler de dominar al mundo estaban irremediablemente condenados al fracaso.

El Alamein
El Alamein

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