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Don Winslow y la realidad salvaje

Las novelas de Don Winslow son mazazos de realidad contados con crudeza; escritas en tiempo presente con un estilo tan vertiginoso que obligan a trasnochar para terminar lo que se ha empezado y a lamentar en plena madrugada que las librerías no estén abiertas, porque hay que ir a buscar alguna otra cosa que haya escrito, y ya.

Hijo de un marinero y una bibliotecaria, Don Winslow nació en New York el 31 de octubre de 1953. Creció en Matunuck, una pequeña ciudad costera de Rhode Island, y a los 17 años se fue a estudiar a la Universidad de Nebraska, donde estudió periodismo y obtuvo una licenciatura en Estudios Africanos. Viajó a Sudáfrica y trabajó como periodista e investigador en la Universidad de Ciudad del Cabo. En Soweto se unió a una organización dedicada a la educación que era considerada ilegal y fue arrestado y luego deportado por conseguir fondos para la misma. Sus constantes viajes lo llevaron a California, Idaho y Montana; se mudó a la ciudad de New York con la intención de convertirse en escritor, pero tuvo que ganarse la vida trabajando primero como gerente de un cine y luego como investigador privado. Siguió estudiando, obtuvo una maestría en Historia Militar y volvió a África para trabajar en una empresa de safaris fotográficos en Kenia. Viajó hasta el sudoeste de China, donde trabajó organizando viajes de senderismo, y de allí a Europa, donde trabajó en la producción de obras de Shakespeare en Oxford, Inglaterra.

Mientras iba y venía entre continentes, Winslow escribió su primera novela, “Un soplo de aire fresco” (1991), nominada al premio Edgar.

Ya casado y con un hijo, volvió al trabajo de investigación privada y periodismo de casos policiales. Un contrato cinematográfico y editorial para su novela “Muerte y vida de Bobby Z” (1997) le permitió por fin dedicarse a la escritura a tiempo completo y establecerse en forma definitiva en California, el escenario de muchos de sus libros.

Su mayor éxito es la incomparable trilogía sobre los cárteles mexicanos, el narcotráfico entre México y EEUU y sus implicancias políticas. Esta famosa trilogía, de impacto mundial, está compuesta por “El poder del perro” (2005), “El Cártel” (2015) y “La Frontera” (2019).

La trilogía recorre, desde los años '70 hasta casi la actualidad, la historia del narcotráfico en la frontera entre México y EE UU. La obra es una mezcla de thriller y novela negra salvaje, cruda, frenética. Winslow descarga una ametralladora de historias de traiciones, violencia, venganza y muerte. Las historias son absolutamente adictivas y, sobre todo, ciertas. Winslow logra que historias absolutamente siniestras y perversas nos enganchen completamente y hagan que sea imposible dejar de leerlas.

“El poder del perro” se lee con angustia, con pavura, casi sin aliento. Es una novela inolvidable para quien la tome entre sus manos y lea sus primeras tres o cuatro páginas, en las que ya el horror le pega una trompada al lector que le dolerá hasta el final.

“Nos convertimos en lo que detestamos.” (El poder del perro, 2005)

“El Cártel” (novela ganadora del premio RBA de novela negra) se lee con horror, como testigo de disputas internas sin la menor piedad entre los cárteles narcos, que explotan una tras otra y matan todo lo que se les cruza.

“Las traiciones empiezan así, con mentiras ocultas en las sombras del silencio.” (El Cártel, 2015)

“La Frontera” se lee con dolor, con pena, con el desaliento de sentirse ante un monstruo indestructible.

“–No quiero violencia. –Claro que no. Te casaste con un tipo que una vez tiró a dos niños desde un puente, pero no quieres mancharte las manos.” (La Frontera, 2019)

La historia de los narcos mexicanos y su evolución, la historia de la guerra contra las drogas de los EE UU durante décadas, las conexiones entre geopolítica y crimen, la corrupción en todos los estratos, desde la calle hasta los gobiernos, todo suena real. Tan real que podría decirse que se trata más de una ficción histórica que de un thriller narco. Hay nombres cambiados, por supuesto, pero uno puede reconocer episodios y personajes: Oliver North, Chapo Guzmán, directores de la DEA y del FBI, presidentes más que conocidos y reconocibles, la locura en Ciudad Juárez y en toda la extensión de la frontera entre México y EEUU, el surgimiento y caída de los Zetas, la inmigración, el tren de los inmigrantes: “La Bestia”, el terrible caso de la masacre del autobús de los estudiantes de Guerrero, las nuevas epidemias de heroína, el estilo de vida de las nuevas generaciones de narcos… todo cierto, todo lo hemos visto o escuchado en los noticieros o leído en los diarios.

Winslow muestra magistralmente cómo en la Guerra Fríay en el “Trumpismo” la problemática de los narcos es interpretada y manejada de manera bien diferente, muestra que no actúan igual los viejos narcos fundadores y las generaciones que los siguieron, que todo es dinámico, que los aliados de ayer son los enemigos de hoy, que los que persiguen a los narcos tienen que acordar con ellos para hundir a algún tercero, que las mafias se conectan de muchas formas con las bandas narcos, que los gobiernos de México y de EE UU también cambian, se arrodillan y se ensucian ante el monstruo de la droga. Décadas de crimen y dolor expuestas sin tamiz.

Pero Winslow no es sólo esa impresionante trilogía.

Antes y después escribió muchas excelentes novelas. Aquí un breve repaso:

Su primera novela fue “Un soplo de aire fresco” (A Cool Breeze on the Underground), escrita en 1991 y nominada al premio Edgar. Neal Carey, su personaje, no es un detective privado común. Delincuente juvenil, luego universitario, adoptado por un detective manco, con una educación exquisita, se relaciona con una curiosa institución llamada “El Banco”, que lo ayuda mucho pero que ahora le pide que resuelva un caso casi imposible y con implicancias políticas. La serie de novelas de Neal Carey se continúa con “Tras la pista del espejo de Buda” (The Trail to Buddha's Mirror, 1992), “En lo más profundo de la meseta solitaria” (Way Down on the High Lonely, 1993), “A Long Walk Up the Water Slide” (1994, no publicada en español) y “While Drowning in the Desert” (1996, no publicada en español).

“No se fiaba del 'amparo de la oscuridad'; la oscuridad amparaba a todo el mundo." (Un soplo de aire fresco, 1991)

En 1997 publica “Muerte y vida de Bobby Z” (Death and Life of Bobby Z), una novela sobre falsificación de identidad entre delincuentes y narcos. La trama tiene un ritmo trepidante, es muy divertida y tiene toques geniales de humor; la novela fue llevada al cine en 2007, dirigida por John Herzfeld y protagonizada por Paul Walker, Lawrence Fishborne y Olivia Wilde.

En 2006 publica “El invierno de Frankie Machine” (The Winter of Frankie Machine), gran novela sobre un criminal retirado que se ve obligado a desempolvar sus herramientas.

En 2008 se edita “El Club del Amanecer” (The Dawn Patrol), que inicia la serie de Boone Daniels, un ex policía de San Diego ahora investigador, fanático del surf, que todos los días al amanecer sale con su tabla en busca de las olas más imponentes acompañado del resto de miembros del Club del Amanecer, todos personajes interesantes y con unos apodos más que extraños. La segunda novela de la serie es “La hora de los caballeros” (The Gentlemen's Hour, 2009).

“Tiene la típica sonrisa de 'me importa de un carajo' que lucen todos los mafiosos.” (La hora de los caballeros, 2009)

En 2010 se publica “Salvajes” (Savages), una novela tan divertida como dramática que se desarrolla en California, con una trama en la que choca el perfil despreocupado y “empresarial” de dos jóvenes productores de marihuana con el estilo brutal de las bandas narcos mexicanas que compiten con ellos. Esta novela fue llevada al cine en 2012; la película fue dirigida por Oliver Stone y actuaron en ella Taylor Kitsch, Aaron Taylor-Johnson, Blake Lively, Benicio Del Toro, John Travolta y Salma Hayek.

En 2011 se publica “Satori” (Satori), una novela sobre espionaje, intrigas políticas y romance ambientada en China en la década del '50. Esta novela es una especie de remake-precuela autorizada de la famosa novela “Shibumi”, de Trevanian, ambientada dos décadas después. La novela es excelente, la trama y los personajes son exactamente los mismos que en la novela original, pero al estilo Winslow.

En 2012 aparece “Los reyes de lo cool” (The Kings of Cool), que más allá del título en español bastante desafortunado, es una muy buena novela que cuenta la historia de los padres de los protagonistas de “Salvajes”.

“El pasado no está en el pasado. Siempre nos acompaña.” (Los reyes de lo cool, 2012)

En 2017 publica “Corrupción policial” (The Force), gran novela sobre crímenes, mafias, marginalidad y corrupción.

En 2020 se edita “Rotos” (Broken), un conjunto de seis novelas cortas, cinco de ellas ambientadas en California y una en Hawaii. Todas las historias son de alta calidad, muy divertidas, y en algunas aparecen personajes de sus novelas anteriores.

Hay otras novelas de Don Winslow que no han sido editadas en idioma español (las mencionadas –“A long walk up the other side” y “While drowning in the desert”– y además “Isle of joy”, “California fire and life”, “Missing New York”, “Germany”).

“Tenemos una base de datos nacional de autos robados pero no de niños robados. Eso dice mucho, supongo, de nuestra escala de valores.” (Missing New York, 2014)

Ninguna novela de Don Winslow es aburrida. Sus personajes generan una empatía inmediata, sin importar la catadura ética de los mismos. Neal Carey es un tipo raro, marginal a su manera pero de educación exquisita y poco convencional; uno simpatiza con él apenas lo conoce. Bobby Z es un delincuente, advenedizo, torpe y con pocos escrúpulos, pero uno está de su lado desde el primer minuto. Art Keller es un agente de la DEA que se transforma en un tipo indomable que deja de aceptar las reglas de lo políticamente correcto, y uno no puede más que acompañar cada decisión que tome, acertada o equivocada. Frankie Machine es un asesino mafioso que vive apaciblemente su retiro, y cuando personajes de su pasado llegan a complicarle la vida uno quiere que los liquide a todos. Ben y Chon cultivan marihuana, se meten en problemas con las mafias de la droga, y uno desea que zafen siempre. Denny Malone es un policía corrupto de Manhattan norte con todos los vicios imaginables, pero uno lo entiende, lo defiende y termina estando de acuerdo con cada cosa que hace.

Quizá la empatía natural con los personajes de Winslow ocurre porque los otros son peores aún. En las novelas de Winslow no hay nadie inmaculado; se trata del grado de maldad, corrupción, perversión e ilegalidad que cada uno pueda desarrollar. Como marcan los códigos de las novelas negras de calidad, accedemos a la mente de los personajes y así sabemos lo que sienten, lo que piensan, lo que sólo comparten con su almohada. Y quizá eso nos hace aceptarlos.

Winslow reconoce influencias de Raymond Chandler y Elmore Leonard. Pero su estilo es inconfundible. Winslow es un escritor mágico, contundente, brutal. Frases cortas, impecables, como imágenes prepotentes; capítulos cortos, una frase que expresa un pensamiento profundo y sabio aparece en medio de una situación desesperada, una enseñanza inolvidable insertada en medio de una escena de violencia impiadosa. Relatos en tiempo presente, verbos como imágenes, con acción hasta en los diálogos, que son naturales, brillantes, sin excesos ni retórica inútil. Metáforas perfectas, humor en dosis justa, sarcasmo, cada frase pide la siguiente. Sus novelas se leen como se ve una película intensa, no dan lugar a ninguna distracción. Si hay un autor que une diversión, espanto y asombro, ese es Don Winslow. Escribe como nos gustaría escribir.

“–¿Voy a morir? –No ahora. En un rato.” (La Frontera, 2019)

Winslow ha sido guionista de cine y televisión, ha publicado numerosos cuentos en antologías y en revistas como Esquire, LA Times Magazine y Playboy y ha escrito columnas en Vanity Fair, Vulture, Huffington Post, CNN Online y otros medios.

Ha recibido el Raymond Chandler Award (Italia), el LA Times Book Prize, el Ian Fleming Silver Dagger (Reino Unido), el RBA Literary Prize (España) y muchos otros prestigiosos premios.

Don Winslow reside desde hace años en Julian, un pueblo de no más de tres mil habitantes, en el condado de San Diego, estado de California.

“La vida siempre te da una excusa para tomar lo que quieres.” (El Cártel, 2015)

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