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Don Domingo de Basavilbaso

En 1747 gobernaba Buenos Aires, tanto en lo político como en lo militar, el mariscal de campo don José de Andonaegui, hombre de fuerte carácter e ideas progresistas.

No obstante, el mucho comercio que entonces florecía con los demás puntos de importancia en esta parte de América: no existía un establecimiento de correos, circunstancia gravosa, que pedía urgente remedio. Los comerciantes despachaban correos a su costa, “del que se aprovechaban algunos vecinos”, pero los más enviaban sus notas a través de pasajeros, que por lo general hacían sus viajes en carretas hasta Jujuy y Mendoza, volviendo las respuestas muy tarde o nunca”.

Vivía por aquellos días en Buenos Aires un comerciante renombrado que había hecho fortuna al lado de un pariente suyo, don Francisco de Alzaybar. Era rico propietario de inmuebles en esa ciudad y de grandes estancias en los alrededores y en la costa del Uruguay. Además, los elevados cargos públicos que había desempeñado lo colocaban en un lugar prominente entre sus contemporáneos. El 10 de enero de 1738 había sido elegido en el Cabildo de Buenos Aires, alcalde de segundo voto. Al año siguiente fue nombrado procurador general. En 1745, como alcalde de primer voto, llevó a cabo una expedición contra los pampas que hostilizaban las fronteras de la jurisdicción de Buenos Aires, amenazando las tropas de carretas que iban a las provincias del interior y a las salinas grandes, logrando en esa oportunidad apresar al cacique Calelian.

Domingo Basavilbaso fue bautizado en la parroquia de San Pedro de Lanuza del valle de Llodio, España, el 1ero. de septiembre de 1709. Nació del matrimonio entre don Domingo Antonio de Basavilbaso y Usparichaga, de la noble familia vasca Basavilbaso, cuyos orígenes se remontan en España al siglo XVII, y de doña María Rosa de Lapresa.

En el año 1727 llegó a América, más precisamente a Montevideo, acompañando a don Francisco Alzaybar, gran comerciante en cueros, y luego pasó a Buenos Aires, donde se radicó definitivamente y donde inmortalizaría su nombre.

De una de sus hijas, de doña Rosa Benedicta de Basavilbaso y Urtubia, nacida en Buenos Aires el 23 de marzo de 1738, contrajo matrimonio con el bilbaíno don Vicente de Azcuénaga Iturbe, un hijo del matrimonio nacido el 6 de junio de 1754, fue don Miguel de Azcuénaga, quien más tarde fue el brigadier general de la Independencia y uno de los organizadores del movimiento revolucionario que culminó el 25 de mayo de 1810, y miembro vocal de la Primera Junta de Gobierno Patrio.

Al iniciarse el año 1747, Basavilbaso elevó al gobernador de Buenos Aires, don José de Anzonaegui un importante “Proyecto para el establecimiento de correos ordinarios” desde Buenos Aires, que mereció el más franco apoyo del gobernador, quien, en “acalorado informe” recomendó ejecución de dicho proyecto al Virrey del Perú, don José Manso de Vlazco en carta de 20 de marzo de 1747.

Poco después, el pueblo de Buenos Aires se enteraba del bando publicado en esta ciudad el 17 de junio de 1748, por el cual queda establecido el “Correo ordinario” entre Buenos Aires y el Perú, por la iniciativa de don Domingo de Basavilbaso, designándose por Teniente de Correo Mayor de Indias en la ciudad de Buenos Aires al regidor don Juan Vicente de Vetolaza y Luna.

En recompensa a eminentes servicios prestados al virreinato, el entonces gobernador de Buenos Aires, Bucarelli, nombró a don Domingo Basavilbaso, el 5 de julio administrador del Correo Marítimo de Buenos Aires, y al efectuarse el 1ero. de julio de 1769 la incorporación del correo a la monarquía española, don Domingo de Basavilbaso, fue exaltado al cargo de administrador principal de Correos, empleo que desempeñó hasta el 19 de noviembre de 1772.

En la misiva dirigida al Rey de España, el gobernador Bucarelli exaltaba la figura del fundador del Correo:

Don Domingo de Basavilbaso, acreditado en el ejercicio de estos empleos –ser un verdadero y leal vasallo de V. Magestad. Zeolso de Vuestros reales intereses y de una muy acreditada conducta en el giro de vasto comercio, con el que ha dado a V. Magestad considerables productos, manejándola en todo con la mayor pureza y actividad que exige esos ministerios y ocupaciones, habiendo adquirido en este Reyno y en España una estimable reputación, ser generalmente amado, así por ésto como por sus propias buenas obras…”

Fundador del Correo Argentino, Domingo de Basavilbaso y Lapresa, falleció en Buenos Aires en mayo de 1775, siendo sepultados sus restos mortales en la tumba donde descansaba la que había sido su mujer, en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.

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