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Diario de guerra: Entrevista de Bordighera entre Franco y Mussolini

Diario de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista de la Alemania Nacionalsocialista.

Camaradas,

El Caudillo de España y el Duce de Italia han celebrado hoy dos extensas entrevistas en uno de los más bellos lugares de la costa mediterránea italiana. En las conversaciones ha estado presente el Ministro español de Asuntos Exteriores, señor Serrano Súñer. El Ministro italiano, Conde Ciano, retenido por sus deberes militares en Albania que lo mantienen como piloto activo, no ha podido asistir a este encuentro y ha enviado a Serrano Súñer un cordialísimo telegrama, al que ha contestado el Ministro español en términos igualmente efusivos.

El Caudillo, con el Ministro de Asuntos Exteriores y sus séquitos respectivos, salió de Madrid en las primeras horas de la mañana del lunes para pernoctar en la provincia de Gerona. Al día siguiente cruzaron la frontera pirenaica y penetraron en Francia por el paso de Le Perthus.

Benito Mussolini y Francisco Franco.

Al entrar en territorio francés el Caudillo y el ministro de Asuntos Exteriores, una banda francesa tocó el Himno nacional español y el de la Falange, y a continuación el francés. El Embajador en Vichy, señor. Lequerica, y personal de nuestra Embajada, recibió en la frontera francesa al Jefe del Estado español y al ministro de Asuntos Exteriores, los cuales fueron también cumplimentados, por las autoridades francesas. A lo largo del extenso trayecto de la comitiva por la zona no ocupada, las autoridades francesas han cuidado perfectamente todos los detalles precisos de organización, de tal modo que no se ha producido una sola parada al acercarse la comitiva a los pasos a nivel. En la carretera, y a distancias convenientes, repostaban rápidamente los coches.

La caravana automovilística alcanzó la frontera italiana en el tiempo previsto. El paso de la comitiva por las ciudades francesas ha sido presenciado por los vecindarios, que invadían las aceras, y que en actitud respetuosa saludaban al Caudillo. Por todo el territorio francés, grupos de motoristas que se relevaban sobre la marcha escoltaban al Jefe de Estado español, a quien la gente aclamaba al grito de ¡Franco, Franco, Franco!

El Caudillo y el Duce
El Caudillo y el Duce se saludan en presencia de Serrano Súñer.
El Caudillo y el Duce se saludan en presencia de Serrano Súñer.

Los aplausos de las poblaciones congregadas en la carretera para ovacionar al Caudillo victorioso han sido la prueba definitiva de una amistad sellada con sangre sobre el suelo de España. Han esperado al Jefe del Estado el jefe de ceremonias del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, representaciones de dicho ministerio, el encargado de Asuntos Exteriores de la Embajada de España en Roma, señor Groizard, el cónsul general en Génova, Conde de Bulnes, y las autoridades locales. El trayecto ha aparecido adornado con profusión de banderas italianas y españolas, y a la luz del atardecer resplandecían en los muros: de las calles de Mentón los "¡Arriba España!" y "¡Viva el Caudillo!" escritas por los soldados de Gambara, ex combatientes de España, cuando han entrado en aquella localidad. El breve recorrido hasta la ciudad señalada para la entrevista estaba invadido por el vecindario de las localidades respectivas, que han acogido con aplausos el paso del Caudillo. Al llegar a la villa Regina Margherita, destinada para alojarle en Bordighera, el Caudillo ha sido recibido por el Duce de Italia con su séquito y el personal en pleno de la Embajada de España en Roma. Mussolini ha saludado efusivamente al Caudillo y al Ministro señor Serrano Súñer, y seguidamente se ha retirado a su residencia.

Bordighera es uno de los más pintorescos de la Riviera italiana, una deliciosa estación de invierno en la provincia de Porta Maurizio, distrito de San Remo. Tiene unos 6.000 habitantes. En la parte occidental de la Riviera italiana, sobre un promontorio, se asoma, al mar Ligúrico, siempre azul. Dista 11 kilómetros de la frontera francesa. Hay en la villa magníficas quintas, numerosos hoteles y una estación de la línea férrea Génova-Sabona-Ventimiglia perteneciente a la red mediterránea. Bordighera es famoso por sus hermosos bosques de palmeras, su clima benigno y su horizonte luminoso.

La conferencia se ha desarrollado en términos de auténtica amistad. A las nueve y media de la mañana de hoy el Duce ha acudido a recoger al Caudillo y ambos, junto con el Ministro de Asuntos Exteriores español, se han trasladado al lugar de la reunión. El Caudillo vestía uniforme militar de diario, Mussolini el del Partido y el señor Serrano Súñer el de Falange, correspondiente a su jerarquía de presidente de la Junta Política. Más de tres horas se ha prolongado la entrevista de las tres personalidades y a la salida de ella se ha podido apreciar en los rostros de los reunidos la satisfacción.

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Después, a primera hora de la tarde el Duce se ha trasladado a la residencia del Caudillo y ambos, con el señor Serrano Súñer, componentes de los respectivos séquitos y otras personalidades se han dirigido a una preciosa villa donde el Duce les ha ofrecido una merienda. Después han vuelto a quedar reunidos el Caudillo, el Duce y el Ministro español de Asuntos Exteriores, prolongándose la entrevista durante cerca de hora y media.

En el transcurso de las dos reuniones, Mussolini no ha hecho alusión en momento alguno a la ayuda que la Italia fascista prestó al general Franco durante la Guerra Civil. Sí que ha expuesto, en cambio, la seguridad que tiene el Eje de alcanzar la victoria total. En su opinión, España no puede permanecer al margen de la guerra, aunque la forma y fecha de su entrada en el conflicto dependían exclusivamente de Franco.

Franco, por su parte, ha sostenido el mismo punto de vista planteado durante la reunión de Hendaya con el Führer: España no se niega a colaborar militarmente con el Eje, pero necesita suministros de trigo y gasolina, productos que en estos momentos recibe de ultramar y que se cortarían el día en que España entrara en la guerra.

La entrevista ha concluido tomando nota Mussolini de las dos condiciones que España exigía como precio de su entrada en la guerra:

• Satisfacción inmediata de las demandas de trigo, armamento y carburante;

• Revisión de las concesiones territoriales que España recibiría en el Norte de África y su principal demanda: Gibraltar.

Al terminar las entrevistas del Caudillo con el Duce, ha sido emitido el siguiente comunicado:

"En las conversaciones que se han desarrollado en la mañana y en la tarde del día 12 de febrero, en Bordighera, entre el Caudillo y el Duce y el Ministro de Asuntos Exteriores de España, señor Serrano Súñer, ha sido puesta de relieve la identidad de puntos de vista de los Gobiernos español e italiano sobre los problemas de carácter europeo y sobre aquéllos que en el actual momento histórico interesan a los dos países."

¡Viva Franco, Arriba España!

Viva il Duce, Viva l'Italia!

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