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Destino circular

El 23 de octubre de 1951, nacía Federico Moura, músico, cantante y compositor de la banda VIRUS. Considerado uno de los más influyentes músicos del rock latinoamericano, introdujo una bocanada de aire fresco en la música popular en los años finales de la dictadura militar. El destino de su banda y el de su propia vida, estuvo signado en su inicio y final, por visitas a Brasil.

A medida que los temores esparcidos por la despiadada dictadura militar comenzaban a disiparse, la década del 80 nacía con la promesa de nuevos aires. Escasos grupos artísticos habían resistido a los años del terror y lo que hoy se conoce como rock nacional, era un concepto difuso y no había sido la excepción.

El 11 de enero de 1981 Virus dio su primer concierto en la Asociación Universal de la Plata. La transformación social estaba en marcha, y ya podían verse las nuevas olas acercarse muy cerca de la costa.

Hijo de un prestigioso abogado y de una madre pianista, Federico había nacido un 23 de octubre de 1951 para convertirse en el cuarto de los que terminarían siendo seis hijos de la familia.

Las horas de su infancia y su temprana adolescencia transcurrieron entre el piano y la escuela.

A principios de los 70, abandonó la universidad donde estudiaba arquitectura, igual que su hermano Jorge, luego desaparecido. Fueron años de aventuras por Londres, Nueva York, París y Río de Janeiro.

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Virus nació a fines de los 70. Junto con Mario Serra, Federico había armado en La Plata un grupo punk llamado Las Violetas. Como la banda no prosperaba, partió hacia Río de Janeiro para probar suerte como diseñador de artículos de cuero.

Mientras tanto, en City Bell, Mario fusionaba lo que quedaba de Las Violetas con Marabunta, una banda integrada por Julio y Marcelo Moura además de Quique Muguetti. De allí surgió Duro, cuya primera cantante no convenció al resto de la banda. Entonces, Julio y Marcelo viajaron con un demo a Brasil con el fin de fichar a su hermano. Federico, antes de terminar de escuchar las pistas, dijo que sí.

Los primeros años de Virus fueron marcados por el rechazo del público y de genuina provocación por parte de los artistas.

En septiembre de 1981, fueron recibidos con naranjazos en el festival Prima Rock. Federico las paraba y hacía jueguitos. A fines de ese año grabaron su primer disco. “Wadu-Wadu”: 15 canciones breves que van de la sátira y el humor hasta la denuncia social, sin dobleces ni golpes bajos.

virus wadu

Como un orfebre de nuevas formas de vida, Federico pensaba la existencia como un juego de máscaras y disfraces. A mediados de 1982, anticiparon su segundo disco, “Recrudece”, en una serie de 4 conciertos en el teatro Olimpia.

Los músicos hicieron catorce cambios de vestuario: y hasta llegaron a jugar al fútbol arriba del escenario. La puesta escena estuvo a cargo de Lorenzo Quinteros y las coreografías a cargo de Alejandro Cervera.

Con “Agujero interior”, su tercer disco, la popularidad empezó a remontar un poco. Con “Relax”, el cuarto aún más. La fama llegó en 1985, con “Locura”. Después vendrían las giras por Latinoamérica. Virus fue la primera banda argentina en realizar giras tan extensas. Sin embargo, no lograban la aceptación de la prensa especializada. Para ellos, Virus era “frívolo” y la creyeron una banda pasajera.

Federico insistía: arquitecto del lenguaje y la puesta en escena, frontman hipnótico de elegancia irritante, corría los límites de lo real una y otra vez.

Sabía sin remilgos que la transformación estética encierra un compromiso ético. Y lo practicaba.

Roberto Jacobi, artista y sociólogo, fue el otro arcano en las sombras. Encargado de las letras por orden de Federico, mezcló sexo y drogas con Hegel, Lacan o Prigogine. Mientras tanto, estampaban el dibujo de un trasero masculino como tapa del disco, al que llamaron someramente: “Superficies de placer”.

En el mismo viaje de la banda para la grabación del disco, Federico se entera de su enfermedad. Escasa información sobre el HIV circulaba en el país en el año 1986. Sus hermanos relatan que los doctores que lo atendieron, en su ignorancia, se negaban a saludarlo por miedo al contagio. Federico sobrevivió solamente un año y medio a su diagnóstico. En la madrugada del 21 de diciembre de 1988, mientras su madre lo cuidaba, se durmió silbando un tango y no volvió a despertarse. Un año después de la muerte de Luca Prodan, y a sólo un par de meses de la desaparición de Miguel Abuelo.

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