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Derribando estatuas

Los antiguos derribaban las estatuas de los pueblos vencidos, los revolucionarios franceses cortaban la cabeza de los monumentos de los monarcas que los habían gobernado por mil años y en Rusia queda una sola estatua de Stalin. Ahora derriban estatuas de cualquiera que tenga o pareciese tener reminiscencias racistas. Siempre hay quienes adoptan posiciones más radicales que pretenden aniquilar al régimen que los precedió y reescriben la historia bajo una nueva perspectiva que parece resucitar el odio y la radicalización.

La muerte de George Floyd desató los demonios de la venganza, derribando estatuas de personajes que, de una forma u otra, habían estado ligados con la esclavitud. Por miles de años el sometimiento del vencido era la práctica común. Las mismas religiones lo proponían desde la maldición de Noé sobre su nieto Canaán (Génesis 9: 18-26). No porque un error se prolongue en el tiempo deja de ser un error, más cuando se esgrimen razones pseudocientíficas para sostener el relato de la superioridad racial, pero es menester entender que generación tras generación fue educada con estos preceptos y esta introyeccion de los conceptos lleva tiempo erradicar. Y la violencia suele no ser el mejor camino...

En retaliación al crimen de Floyd, han volcado su furia sobre las estatuas. Al igual que los sans culottes franceses durante la revolución, parecen seguir la máxima de Orwell adueñándose del pasado para disponer del futuro.

El primero en caer en la volteada fue Williams Carter Wickham, general confederado cuya estatua fue donada por los empleados del ferrocarril que construyó después de la guerra. Curiosamente en el mismo parque donde Wickham gozaba de la eternidad del bronce había otras 2 estatuas de generales sureños. Uno de ellos era Fitzhugh Lee, sobrino del mítico Robert Lee, general en jefe de los ejércitos confederados. Quizás por ignorancia de la turba, esta estatua no fue agredida y ahora está bajo vigilancia policial, como la de su tío en Virginia.

Williams Carter Wickham
Williams Carter Wickham
Williams Carter Wickham

Edward Colston hizo su fortuna como esclavista, trabajando para la Real Compañía Africana, empresa junto a la Compañía de los Mares del Sur, que cotizaba en la bolsa de Londres. Colston dejó parte de su fortuna a la ciudad de Bristol, Inglaterra. Ésta agradeció su generosidad con esta estatua, actualmente en las profundidades del Río Avon.

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Edward Colston
Edward Colston

En esta furia iconoclástica también cayó Winston Churchill, Cristóbal Colón y hasta Abraham Lincoln. El primero es acusado de racista por su enemistad con Gandhi y la intención de mantener al Imperio Británico unido. De más está decir que es un disparate ya que Churchill fue el mayor opositor a la prédica de Hitler y desde un primer momento se opuso al estigma racista del régimen. Cristóbal Colón es acusado de introducir la esclavitud en América después de haber descubierto al Nuevo Mundo. Periódicamente don Cristóbal sufre agresiones, hasta ahora se le achacaba haber sometido a los aborígenes a esos cargos que pesan sobre él, ahora debemos agregar el de esclavista… cuando lo único que hizo fue poner a funcionar en el nuevo continente las prácticas comunes del Viejo Mundo.

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Winston Churchill
Winston Churchill

Huelga decir que la agresión a la estatua de Lincoln es completamente injustificada, ya que fue él quien abolió la esclavitud en su país. Washington y Jefferson sí poseían esclavos (Washington era dueño de un centenar, y Jefferson tuvo un hijo con una de sus esclavas).

Como ven, el fundamentalismo, a diferencia de la justicia que es ciega, suele ser tuerto, estrábico y ambliope. Unos sí caen en la redada y otros, por razones arbitrarias, circunstanciales o por simple ignorancia, no son víctimas de sus reclamos.

El problema es más profundo que la aparente ignorancia, y es la construcción de una nueva versión de la historia acorde a los intereses radicales de revisionistas de cafetín que juzgan al pasado con criterios éticos del presente y con intencionalidad de endosarle a quienes no coinciden con su dictamen, el monte de pro - esclavista, fascista, racista, etc., etc. Con este criterio deberíamos tirar abajo las Pirámides, el Coliseo y el Partenón construido sobre el "sudor y las lágrimas" de trabajadores esclavizados, como muchas obras de la antigüedad. También deberían replantear el rol de las misiones jesuíticas, ya que tenían esclavos (sí, la Compañía de Jesús a la que pertenece el Papa tenía esclavos )

Ante las pasiones desatadas, sería bueno meditar sobre esta costumbre de estar mirando hacia atrás sin medir consecuencias, como una deconstrucción del pasado que, obviamente, necesita revisión para su comprensión pero no para enjuiciar a sus artífices con criterios que no existían en el tiempo que les tocó vivir.

De no haber sido Colón el descubridor de América, hubiesen sido los portugueses o los franceses o los holandeses o ingleses... Y seguramente la conquista hubiese sido (entramos en terreno contra fáctico) más cruel o violenta sin la mediación de adelantados a su tiempo como fray Bartolomé de las Casas, o Francisco de Vittoria.

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Cristobal Colón
Cristobal Colón

Los confederados defendían una práctica económica: el cultivo intensivo no mecanizado del algodón, como también hacían los brasileros y su producción de caña de azúcar. El tráfico de esclavos estuvo en manos fundamentalmente de ingleses (no exclusivo porque también había negreros franceses, holandeses, portugueses y sobretodo árabes) que ganaron el cuasi monopolio después de las guerras de Sucesión española, creando la Compañía del Mar del Sur que se expandió por toda América y tuvo sedes en Buenos Aires y Montevideo. Desde acá la gente de color era llevada hasta Lima y el Alto Perú.

Esta compañía fue una de las primeras burbujas económicas de la era moderna que estalló, generando una gran crisis financiera en Inglaterra. Isaac Newton, una de las personas más brillantes de su tiempo, perdió £ 20.000 por el crack de la empresa. Este quebranto le hizo confesar: "Puedo predecir el camino de las estrellas más no la de los hombres". Espero que este dato no vaya a crear la impetuosa necesidad de derrumbar las estatuas del sabio.

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