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De Firpo al Colón: Ennio Bolognini

Bolognini fue el músico argentino más famoso de su tiempo. Toscanini le decía «genio», Pablo Casal confesaba que era el mejor cellista viviente. Sin embargo, los argentinos hemos olvidado a este joven que alternaba los guantes con el arco, y el cockpit de su avión con la degustación de vinos franceses.

A los argentinos nos encanta vanagloriarnos de haber sido cuna de grandes valores donde pesan boxeadores, futbolistas, escritores, músicos, médicos y otras personalidades. Estamos convencidos que el “crisol de razas” ha sido propicio para el desarrollo del talento, que no siempre es reconocido en esta tierra. Sin embargo, en nuestra lista de personalidades falta Ennio Bolognini, el cellista más destacado de sus días (según el testimonio de otros grandes intérpretes del instrumento). Este joven de versatilidad asombrosa, dejó al país para asistirlo a Luís Firpo en su preparación para pelear contra Jack Dempsey. No era un improvisado, Bolognini había ganado el título de Campeón Sudamericano amateur, así que bien sabía lo que hacía.

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Su talento desbordaba escenarios y cuadriláteros, ya que era un experto piloto, fundador del American Civil Patrol. Hablaba 7 idiomas, incluido hebreo, griego, japonés y ruso, además de varios dialectos italianos que había aprendido de sus padres –él, un cellista aficionado, amigo de Arturo Toscanini, quien era padrino de Ennio y su madre una cantante del Teatro Colón, famosa en su tiempo.

Hombre impulsivo, su vida estaba llena de anécdotas, como la vez que grabó un disco con un gran danés que acababa de ganar en una partida de pocker, o la vez que por un desacuerdo con el director de una orquesta que daba un concierto al aire libre, pasó varias veces sobre el escenario con su avión para mostrar su descontento (las autoridades lo pusieron preso cuando aterrizó).

Era Bolognini un virtuoso reconocido a punto tal que Camille Saint-Saëns y Richard Strauss se sentían honrados de acompañarlo al piano. Sus habilidades no solo se extendían al violonchelo, que hacía vibrar con otros ritmos inusuales usándolo como guitarra para ejecutar flamenco.

Don Ennio pasó sus últimos años en Las Vegas, donde fundó la Orquesta Filarmónica.

Sus restos reposan en Nevada, muy lejos del país que lo ha olvidado.

BOLOGNINI

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