El combate de Nazareno, batalla de Nazareno o combate de Quebrada del Nazareno fue un enfrentamiento ocurrido el 12 de enero de 1812 entre las fuerzas del Ejército del Norte de las Provincias Unidas del Río de la Plata al final de la primera expedición auxiliadora al Alto Perú, y las fuerzas realistas españolas del Ejército Real del Perú. El combate se produjo en la aldea de Nazareno, a 3 km al este de la aldea de Suipacha, a orillas del río Suipacha, en la provincia Sud Chichas del departamento de Potosí en la intendencia de Potosí (actual República de Bolivia).

Luego de la retirada a causa de la derrota en la batalla de Huaqui, el nuevo comandante del Ejército del Norte, Juan Martín de Pueyrredón, decidió hacer un nuevo intento de avanzar sobre el Alto Perú para apoyar a la nueva insurrección de Cochabamba. Para ello envió a su segundo, el mayor general Eustoquio Díaz Vélez con un regimiento de caballería y un batallón de infantería hacia Yavi. El comandante realista José Manuel de Goyeneche envió a Francisco Picoaga con 1600 hombres para contener el avance de Díaz Vélez, situándose con 700 en Yavi. El avance de Díaz Vélez hizo que Picoaga se retirara hasta Tupiza, en donde incorporó 400 hombres que allí tenía y se situó en la margen norte del río Suipacha.

Luego del combate de Sansana, la división de Díaz Vélez, acampada en Los Colorados, recibió refuerzos, totalizando 860 hombres, 300 de ellos fusileros montados y los demás de infantería, junto con 150 honderos indígenas adicionales y 5 piezas de artillería. Las fuerzas de Picoaga fueron perseguidas hasta la margen sur del río Suipacha, intercambiándose descargas de artillería a través del río. Después de negociaciones frustradas, el 11 de enero de 1812 Díaz Vélez envió a Manuel Dorrego con 100 hombres a copar el pueblo de Nazareno, ubicado en la quebrada del mismo nombre.

El 12 de enero de 1812, Eustoquio Díaz Vélez ordenó vadear el río apoyado por la artillería estratégicamente ubicada, produciéndose el combate de Nazareno cuando la vanguardia realista que se hallaba en la cercana aldea de Suipacha (a 3 km) fue sorprendida, lográndose que se pusiera en fuga. Las fuerzas patriotas fueron divididas en tres columnas de ataque y una de reserva, pero cuando parte de la caballería cruzaba el río Suipacha, se produjo una repentina creciente del mismo, dejando aisladas a las tropas al mando de Dorrego que lo habían ya cruzado, sin que pudiera pasar la infantería y el resto de la caballería. Los realistas, que se habían dispersado, se rehicieron y derrotaron a las tropas que cruzaron el río, quedando Dorrego herido en la garganta.

La batalla de Nazareno, tuvo muy malos resultados. Este segundo desacierto, aun mayor que el del Desaguadero, desalentó á los patriotas, entristeció á Jujuy, y puso en conflictos á Pueyrredon, que para salir del apuro, no encontró otro medio que el de una retirada.

Pueyrredón ordenó a Díaz Vélez que emprendiera la retirada ya que el ejército realista avanzó seis días después del combate ocupando las alturas en la margen sur. Picoaga, que había desperdiciado la oportunidad de atacar a Díaz Vélez al bajar el río el mismo día del combate, se aprestaba a pasar a la ofensiva, pero llegó el general Pío Tristán y ordenó la espera del batallón Abancay que avanzaba como refuerzo. Este retraso permitió que la división de Díaz Vélez se retirara durante la noche hasta la quebrada de Humahuaca.

Cuando el convoy de patriotas heridos fue alcanzado por las fuerzas realistas que seguían a Díaz Vélez, Tristán les permitió seguir, recibiendo la aprobación de Goyeneche desde Potosí el 26 de enero de 1812.

Parte oficial del Combate de Nazareno

Dispuesto ya para atacar el día 12, según lo insinué á V. S. en mi oficio de la noche del 11, convoqué en la mañana al teniente coronel D. Martín Miguel Güemes, á los comandantes de artillería el Capitan 1° D. Benito Martinez, y los de división el capitán de dragones D. Francisco Balcarce de la derecha, el de igual clase de infantería y mi ayudante de campo D. Juan Francisco Toyo de la izquierda, el comandante de dragones capitán D. Feliciano Hernandez, y de igual clase D. Antonio Rodriguez que manda la caballería de la izquierda, y al del cuerpo de reserva capitán de infantería D. Rafael Ruiz, y después de haber discutido sobre si debía siempre atacarse, se decidió por mayoréa de votos se verificase, destacándose parte de la caballería para que sostenida por la ala derecha con dos piezas de artillería, y estando el rio profundo regresasemos á nuestro campamento. Inmediatamente se puso en execución el plan, destinando la caballería y ala derecha que queda dicho á una quebrada en frente de nuestro acampamento sitio mas asequible y con el objeto de cortar una gran guardia, y caballada del enemigo que se hallaba en aquel punto; el centro y ala izquierda al frente del campamento de aquel, para impedir auxiliase á su gran guardia.

Marchamos en este orden, y muy breve observamos que la primera compañía de caballería que cubria el costado derecho de la línea, pasó al otro lado á vola pié baxo el fuego más pesado del enemigo. En este caso de estar el rio intransitable para la infantería y artillería debíamos regresar, pero el imponderable ardimiento y su ambición de avanzar al enemigo frustó la retirada, y fue necesario sostener el fuego para facilitar la incorporación de la caballería, que se vió invadida por un grueso bastante del enemigo; y realizada aquella puse en planta la retirada, á que me movió muy principalmente, el que los cañones del centro é izquierda estaban impedidos de continuar el fuego por el cieno que tenia el río en las orillas del último brazo.

No dudo que sino hubiera sobrevenido la rápida creciente en el acto de transitar el rio nuestras tropas habrían dado un día de gloria á la América, derrotando completamente al enemigo; pues este, cuyo estilo de batirse es parapetado, aunque sea de ramas ó yerbas, y esparcido abandonó uno de los dos cañones que tenía en batería frente de sus tiendas, con que batían nuestro centro y ala izquierda. por haber llegado nuestras tropas, habiendo pasado quatro brazos del río con el agua hasta los pechos á lo ultimo de este, que no fue precticable por hallarse á nado.

Es probable pérdida de consideración en el enemigo, pues este se retiró con la intrepidez de nuestros soldados á alguna distancia dentro de las orillas donde se hallaba no pudiendo sufrir el acertado y vivisimo fuego de nuestra linea, y los dos cañones de la ala derecha al mando del benemérito teniente D. Juan Pedro Luna, que lograron buena posición.

Me hallo en este mismo punto y persuadese V. S. que el enemigo no puede adelantar un paso, pues lo arredra la serenidad y valor maravilloso de nuestras tropas.

Últimamente puedo salir garante de la derrota del enemigo siempre que este admitiere una batalla en campo raso, ó que logremos sacarlo de su rincón y cerros, pues en este momento observo que á más de haber reforzado con consideración sus puntos, muy particularmente el que vadeo nuestra caballería, está haciendo fozos en su campamento á toda prisa, indicante bastante de su cobardía.

Incluyo á V. S. la relación de oficiales y tropa muertos, y heridos contusos, que han resultado en esta acción, cuya duración fue de dos horas; y carezco de expresiones para hacer formar aun una pequeña idea del entusiasmo y valor de los invencible soldados y bravos oficiales en quienes he notado una intrepidez singular; siendo de mí mayor obligación manifestar á V. S. el relevante mérito de mi ayudante de campo D. Manuel Dorrego.

Este digno oficial después de haber salido herido en el brazo derecho y contuso en un pié en la guerrilla que tuvimos en este punto el día de nuestra llegada, de que dí cuenta á V. S. lleno de un entusiasmo exemplar y bizarría, fueron tantas las intaneias que me hizo para ir al ataque, exigiendo le volviese el puesto de comandante de las guerrillas, que me vi obligado a otorgárselo; y así fue que su resuelta bravura ha admírado á nuestras tropas y aterrado al enemigo, trasmitiendo su fama a la posteridad mas remota.

Dios guarde á V. S. muchos años. Nazareno 13 de enero de 1812 —Eustoquio Diaz Velez—Es copia—Pueyrredon. —Es copia— Ribadavia.

Muertos: 26 — Heridos: 107 — Contusos: 3 — Prisioneros: 1 — Total: 137

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