Big Bertha, la estafadora

Nacida como Bertha Schlesinger en Prusia, llegó a los Estados Unidos en 1878, de acuerdo con la publicación de 1886, Professional Criminals of America, escrita por Thomas Byrnes. Se casó dos veces, una en Nueva York y otra en Wisconsin, y tomó el apellido de su segundo marido, John Heyman. Según las crudas descripciones de los periódicos de la época, Bertha tenía la fortaleza de un tanque. Pero lo que le faltaba de femenino, lo compensaba con mucho carisma.

Bertha logró una impresionante cantidad de estafas en el transcurso de su carrera criminal, la mayoría de las cuales se basaron en una premisa central. Bertha afirmaba ser una mujer fabulosamente rica que tenía problemas para acceder a sus abundantes fondos, y si un hombre amable simplemente le prestaba una pequeña suma de dinero, accedería a su patrimonio y les retribuiría generosamente.

Durante algunos años, Bertha recorrió Nueva York robando relojes y joyas, falsificando cheques y bonos, y, en consecuencia, conociendo la Penitenciaría de Nueva York como si fuera el patio de su casa. En 1888, se mudó a San Francisco. Pronto se acercó al rabino A.J. Messing, conocido de su infancia prusiana, y le explicó que había cometido el grave error de casarse con un hombre que no era judío (y, convenientemente, fallecido). Dijo que él le había dejado una enorme fortuna, pero ahora deseaba casarse con un hombre dentro de su fe y necesitaba ayuda para encontrar un marido. Afortunadamente, el cuñado de Messing, Abraham Gruhn, se sintió atraído por Bertha. Y le propuso matrimonio en cuestión de días.

Y así fue como Bertha se unió a la alta sociedad de la Congregación Beth Israel de San Francisco, asistiendo a una gala tras otra con vestuario comprado únicamente con crédito y cheques sin fondos. Antes del casamiento, Bertha tomo las joyas y el dinero que encontró en la casa de Gruhn y huyó a Los Angeles.

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Bertha Heyman.
Bertha Heyman.

 

 

Abraham Gruhn se dirigió al jefe de detectives de San Francisco para exponer su caso. Antes de que terminara la historia, el capitán abrió un libro, señaló una foto y preguntó: “¿Es esta la mujer?” Gruhn asintió incrédulo.

La fama de Bertha se extendió por San Francisco. Hasta le ofrecieron hacer un espectáculo en el que recreaba sus escándalos en una casa de ópera. A veces interpretaba escenas de Romeo y Julieta junto a un actor llamado Oofty Goofty que se había hecho conocido como saco de boxeo humano. El espectáculo fue un éxito, y pronto se fueron de gira por la costa oeste.

Bertha Heyman nunca dejó de estafar personas, incluso mientras estuvo en prisión. Mientras cumplía condena en Blackwell’s Island, Nueva York, a principios de la década de 1880, logró hacerse amiga y estafar a un hombre quedándose con los ahorros de toda su vida. Pero a diferencia de otros estafadores de su época, ella prefería atacar a aquellos que creían ser más inteligentes que el resto. “En el momento en que descubro que un hombre es un tonto, lo dejo ir”, le dijo a un jefe de policía en Jersey City en 1883 después de uno de sus muchos arrestos. Heyman agregó: “Pero me encanta ganar la confianza y el bolsillo de los hombres que piensan que no pueden ser engañados. Eso alimenta mi orgullo intelectual”.

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1 COMENTARIO

  1. Increible,inigualable,una mujer,seguramente,con un coeficiente intelectual elevado;además,el ser mujer,no le impidió hacer y tener tremendo curriculum vitae,en el mundo del delito,a sabiendas de los peligros que,seguramente,los vivió.

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