HistoriaMartín de Álzaga | Beruti | Buenos Aires | Cabildo | España | Juan Larrea | Mariano Moreno | Martín Rodríguez | monarquía | Rivadavia | Saavedra | Liniers | Santiago de Liniers

Asonada de Alzaga

El plan que había acordado Alzaga con Elío era el de un golpe militar para el 27 de octubre con la intención de derrocar al virrey Liniers. Contaba con el apoyo de los batallones de catalanes, vizcaínos y gallegos, y con el regimiento Voluntarios Patriotas de la Unión, que había armado Alzaga de su propio peculio. Pero estaba militarmente en inferioridad de condiciones y Saavedra conocía su plan porque Hipólito Vieytes y Juan José Castelli le habían pedido que apoyara a Alzaga, dándoles entonces Saavedra su conocida respuesta de que "las brevas aun no están maduras".

Si Saavedra hubiese apoyado a Alzaga y se hubiera establecido una Junta de españoles y criollos quizás se habrían evitado los cruentos enfrentamientos que jalonan nuestra historia. Pero Saavedra, comandante de Patricios, se puso de acuerdo con los comandantes de otros cuerpos (Ortiz de Ocampo, de Arribeños, Pedro Andrés García de Montañeses, Esteve y Llac, de Artilleros de la Unión, Merelo, de Andaluces, Terrada, de Granaderos, Benito González Rivadavia, de Cazadores y Martín Rodríguez, Vivas y Nuñez, de los tres cuerpos de Húsares) y le mandaron una nota de adhesión a Liniers el 10 de octubre.

A causa de esto debieron postergarse los planes de Alzaga para deponer a Liniers pero a fines de diciembre las cosas se precipitaron. El Cabildo se opuso a la emisión de “vales patrióticos” solicitada por Liniers para pagar a las tropas criollas que le respondían a él, y al nombramiento, hecho por el virrey, de Bernardino González Rivadavia como Alferez Real. El padre de éste era uno de los firmantes de la nota de adhesión a Liniers, del 10 de Octubre y, aparentemente, el virrey también le adeudaba dinero. Al rechazar el nombramiento de Rivadavia (que no usaría el González paterno) el Cabildo adujo que el candidato “no ha salido aún del estado de hijo de familia, no tiene carrera, es notoriamente de ningunas facultades, joven sin ejercicio, sin el menor mérito ni otras cualidades”.

A pesar de tener ya 28 años el vanidoso Rivadavia no había logrado recibirse de abogado abandonando los estudios. Herido en su orgullo, se vengará cuatro años más tarde haciendo cumplir, como ministro de guerra, la sentencia de muerte dictada contra Alzaga y otros españoles que tan mal lo calificaran en el Cabildo.

Liniers astutamente aceptó las decisiones del Cabildo contrarias a sus pedidos, para evitar un enfrentamiento. Pero el Cabildo, asesorado por Mariano Moreno, persistió en sus intentos contra el virrey y solicitó al Ayuntamiento la inmediata deposición de Liniers por haber casado a su hija en Buenos Aires, contraviniendo así las Leyes de Indias que prohibían a los virreyes hacerlo en su jurisdicción para evitar que los vecinos se vieran obligados a hacerles ricos presentes a los recién casados.

El motín del 1º de enero de 1909

Faltos ya de justificativos legales, los complotados decidieron actuar revolucionariamente el 1º de Enero de 1809, fecha en que se renovaba el Cabildo con amigos de Alzaga, el cual cesaba en el cargo de alcalde de primer voto. Hubieran podido triunfar de haber estado dispuestos a dar amplia participación a los criollos en el movimiento, cosa que no hicieron porque deseaban mantener su supremacía sobre ellos.

Luego de ocupar la Plaza Mayor con los batallones de Catalanes, Vizcaínos y Gallegos, Alzaga y sus partidarios entrevistaron al virrey y le exigieron su renuncia y la formación de una Junta, siguiendo el ejemplo de las organizadas en España. Liniers accedió a delegar el mando en el oficial de mayor graduación, que era Pascual Ruiz Huidobro, recientemente llegado luego de ser liberado por los ingleses. Presionados por los rebeldes, el virrey se manifestó dispuesto a que se organizara la Junta. Pero mientras se preparaba la documentación necesaria llegó a Saavedra con sus fuerzas para apoyar a Liniers, lo cual hizo fracasar la revuelta. En esa oportunidad dijo Saavedra “que habrían de correr ríos de sangre antes que permitir dejase el mando Su Excelencia” porque “el pueblo y la tropa amanal Señor Virrey”. Estas declaraciones no le impidieron concordar con Mariano Moreno, al año siguiente, y hacer fusilar a Liniers sin juicio previo.

En la Junta proyectada Ruiz Huidobro hubiera sido el presidente y Alzaga el primer vocal y director general de comercio. Los otros integrantes también hubiesen sido españoles excepto los secretarios, puestos reservados para dos abogados criollos: Mariano Moreno y Julián de Leiva.

Juan Larrea, futuro integrante de la Primera Junta de Mayo, también estaba comprometido en ese plan, según escribirá Saavedra más adelante.

Reafirmando su lealtad a Liniers como representante legal de la monarquía, Saavedra y otros jefes militares acusaron a los frustrados revolucionarios de querer instalar un gobierno popular con Juntas en las ciudades después de quitarle el mando al virrey. El español Pedro Andrés García, comandante de Montañeses, fue más allá aún, acusándolos de atentar contra la Corona y buscar la independencia, delito de lesa majestad penado con la muerte. La Audiencia de Buenos Aires también les atribuyó complotar para “trastornar el sistema de gobierno; y esto una vez conseguido, quedar franco el paso de la independencia, que es el término a que aspiran por aquel medio indirecto algunos cuyas siniestras ideas se han ocultado al gobernador de Montevideo”, (es decir a Elío , el cual como realista fiel y partidario del absolutismo será ejecutado con la pena de garrote en Valencia durante la revolución liberal en 1822).

Liniers declaró “No quiero que corra sangre entre hermanos; quiero el sosiego y la paz” según Juan Manuel Beruti. Mantuvo en sus puestos a los nuevos miembros del Cabildo a pesar de ser amigos de Alzaga y se contentó con disolver a los regimientos sublevados de Catalanes, Gallegos y Vizcaínos, y desterrar a los jefes de la revolución. En la madrugada del 3 de Enero Alzaga, el síndico Villanueva y los regidores Neira (comandante de Gallegos), Olaguer Reynals (comandante de Catalanes) y Santa Coloma (capitán de Vizcaínos) fueron embarcados con destino a Carmen de Patagones, de donde serán rescatados meses después y llevados a Montevideo por orden de Elío. Allí fueron sometidos a un “Juicio por Independecia” durante el cual, para salvar sus vidas, todos negaron haber actuado con ese fin. El juicio terminó recién en Julio de 1810 con un sobreseimiento de los acusados.

Dejá tu comentario