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Alexander Gardner, el primer fotógrafo que mostró el horror bélico desde el campo de batalla

Gardner (1821-1882) nació en Escocia y emigró a los EE UU para montar una cooperativa socialista que fracasó por una epidemia de tuberculosis. Logró enrolarse como fotógrafo oficial de la Guerra de Secesión dentro del recién creado servicio secreto de los EE UU montado por Lincoln. Sus imágenes de la contienda mostraron al país el espanto bélico, aunque a veces Gardner movía los cadáveres para dramatizar más las composiciones.

Alexander Gardner (1821-1882) empezó como aprendiz de joyero en Escocia y terminó vendiendo pólizas de seguro en los EE UU. Entre ambas actividades, abrazó el ideario del socialista utópico Robert Owen, cruzó el Atlántico e intentó montar con amigos y familiares una cooperativa agrícola y ganadera en Iowa, en el crudo Medio Oeste del país. Sus camaradas en el proyecto murieron por una fulminante epidemia de tuberculosis y el emprendedor escocés se vio en la necesidad de inventarse un nuevo futuro a los 35 años.

Gracias a esa cadena de azares, Gardner terminó siendo el primer fotógrafo moderno de los EE UU y también el primero en retratar desde el frente de batalla los horrores de una guerra, la de Secesión (1861-1865) entre la Unión de los recién formados estados del norte y los independentistas del sur, un conflicto, enfrentamiento de particular inclemencia —acabó con la vida de casi un millón de personas— al que suele calificarse también como el primero en emplear tácticas y armamento modernos.

'Sacrificio y pérdidas'

Para Kim Sajet, las fotos de este polémico pionero que en ocasiones coreografiaba la composición para acrecentar el dramatismo, "documentaron el sacrificio y las pérdidas" de la Guerra Civil que enfrentó en dos bandos a los pobladores del país con la abolición de la esclavitud como espoleta y telón de fondo.

Gardner participó oficialmente de la contienda al ser alistado en el ejército de la unión como capitán gracias a las excelentes relaciones que mantenía con Allan Pinkerton, también escocés y fundador del servicio de inteligencia que trabajaba para el presidente Abraham Lincoln. Desde un primer momento quedó claro que el papel del retratista era el de promover los intereses del bando unionista recibiendo órdenes directas de Pinkerton, fundador y líder de la agencia de detectives que lleva su apellido, la primera del mundo.

Testigo de las batallas de Fredericksburg y Gettysburg

Como fotógrafo de guerra y propagandista gráfico, Gardner desarrolló una intensa actividad: se incrustó en las unidades militares que participaron en batallas tan estratégicas como las de Fredericksburg y Gettysburg, que marcó un punto de inflexión en la contienda e inclinó la balanza a favor de los partidarios de Lincoln.

Las fotos del reportero —que viajaba con un estudio portátil instalado en un carromato y movía material pesado que le impedía el dinamismo y la movilidad— son vivaces y estremecedoras. No huyen de mostrar campos sembrados de cadáveres hasta donde alcanza la vista y primer0s planos de las mutilaciones causadas por la artillería.

Desplazó 40 metros el cadáver de un soldado

Aunque alcanzó carácter de ídolo en el país y sus fotos eran reproducidas masivamente por los diarios, con el tiempo la polémica alcanzó a Gardner, al demostrarse que firmó como suyas obras que habían hecho sus ayudantes y manipuló varias fotos bélicas para acrecentar el dramatismo.

En la icónica Confederate Dead at Devil's Den Gettysburg, quizá la más conocida de toda su obra, movió el cuerpo de un soldado muerto casi 40 metros para colocarlo en un escenario mucho más sensacionalista, atrapado en una trinchera natural de rocas y con el fusil convenientemente apoyado en vertical. Está demostrado también que usó el mismo cadáver en dos fotos en localizaciones distintas.

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Confederate Dead at Devil
Confederate Dead at Devil's Den Gettysburg

El último retrato de Lincoln antes del asesinato

Gardner fue el fotógrafo predilecto de Lincoln —también fue la única persona autorizada para hacer fotos de las ejecuciones de los implicados en el complot que acabó con la muerte del mandatario—. Autor de muchos retratos del presidente, los organizadores de la muestra advierten cómo es posible "registrar el impacto de la guerra" en el rostro y las facciones de Lincoln. Quizá el más notable sea el conocido como la placa rota, el último retrato en vida del mandatario, realizado por Gardner el 5 de febrero de 1865, veinte días antes del magnicidio y cuya única copia en cristal está quebrada.

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Feb. 5, 1865
Feb. 5, 1865

Gardner, tras la guerra, tomó imágenes de paisajes del oeste de los EE UU y retrató a representantes y jefes de los pueblos nativos del país por encargo del Gobierno, como una primera forma de acercamiento para la firma de tratados de paz con las tribus menos belicosas. También hizo panorámicas para inspeccionar la ruta propuesta por la empresa Kansas Pacific Railway para tender una ruta ferroviaria que uniera ambas costas del país.

Montó una empresa de seguros

Pese a la fama y a instalar un estudio estable de fotografía, Gardner no se adaptó a los cambios técnicos fotográficos y en 1871 abandonó las cámaras para montar una empresa de seguros. Cuando alguien le preguntaba por su obra prefería ejercer la falsa modestia: "habla por sí misma y será de interés perdurable", decía.

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