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A 87 años de la imposición de las leyes de eugenesia en Alemania

A poco de asumir el gobierno de Alemania en 1933, Hitler impuso las leyes de eugenesia para "la construcción de la más pura raza aria".

La eugenesia es la aplicación de las leyes biológicas de herencia para el perfeccionamiento de la especie humana. Esta búsqueda comenzó a mediados del siglo XIX, aunque ya los griegos la aplicaban de una forma brutal: los niños eran presentados ante una comisión de ancianos quienes ante la mínima sospecha de una malformación eran arrojados de un monte. Platón y Aristóteles adhirieron a esta posición propia de una sociedad primitiva, de recursos limitados.

Los romanos también recurrían a la eutanasia de niños con minusvalía arrojándolos desde la Roca Tarpeya cerca del Capitolio.

Fue Sir Francis Galton quien dio forma a este pensamiento después de la publicación de la obra de su primo, Charles Darwin, El origen de las especies. Galton alegó que la civilización atentaba contra la selección natural, favoreciendo a los "menos aptos". Galton creía que estos minusválidos al reproducirse, amenazaban a la sociedad con una "reversión hacia la mediocridad". Para salvarla era menester que los grupos "más dotados" limitasen la reproducción de aquellos que inducirían esta "mediocridad", tal como afirma en su libro de 1869 El genio hereditario. Curiosamente, entonces se desconocían las Leyes de Mendel.

La primera vez que Galton uso el término "eugenesia" fue casi 20 años más tarde y lo hizo para denominar “La ciencia que trata sobre todas las influencias que mejoran las cualidades innatas de una raza y también con aquellas que las desarrollan con mejor ventaja”.

La idea se difundió y en pocos años proliferaron sociedades atentas a “mejorar la especie”, basadas en el criterio “lógico” de que de un padre sano y fuerte, reproduciéndose con una mujer sana y bella, saldrán hijos sanos, fuertes y bellos... y como todos sabemos esto no es así por la posibilidad de errores en la transmisión de la información genética (mutaciones). Estos cambios que no necesariamente mejoran la especie como opinaba Galton y sus entusiastas sucesores como Karl Pearson y los hijos de Darwin, entre los que se destacó Leonard, presidente del primer congreso internacional de esta especialidad. En esa ocasión señaló que “la eugenesia, se convertirá no solo en el grial, un sustituto de la religión... sino en un deber primordial”. Sus palabras fueron premonitorias y se convertirían en un drama mundial.

Al principio del siglo XX la propuesta eugenésica se dispersó por el mundo. En EEUU se promovió la castración de epilépticos y retrasados mentales, y prohibieron por ley los casamientos interraciales (norma que subsistió hasta 1967). El tema se debatió largamente y hasta hubo artículos consagrando a las guerras como promotoras de la sobrevivencia de los más aptos, idea que tuvo Miles de seguidores entre los intelectuales y los grupos de poder. La idea subsistió hasta la Primera Guerra Mundial, cuando las bombas y ametralladoras no discriminaron entre aptos e indeseables... es más, a los pocos meses de comenzada la gran contienda debieron cambiar el orden de combate y los oficiales (teóricamente los mejores) se quedaron en la retaguardia para evitar ser barridos por la metralla. Curiosamente, aquellos que se quedaron en su casa por ineptitud para combate, fueron los que tuvieron más oportunidad para reproducirse...

Varios estados de USA permitieron la esterilización desde 1907 (en Indiana, seguida por Washington, California, Virginia y otros 27 estados) por distintas causas, como malformaciones y epilepsia. Probablemente el número de castraciones no haya excedido los 100.000 casos, considerando que aun estas leyes siguen siendo vigentes.

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Como ya dijimos, fue en Alemania, a pocas semanas de asumir el gobierno, que Hitler puso en práctica las ideas eugenésicas que venía proponiendo desde su juventud y dejó sentadas en su libro Mein Kempf, donde promueve volver a una nueva Esparta y así evitar engendrar “una raza de degenerados”. Entonces propone “la ley para la prevención de descendencia con enfermedades hereditarias”. A tal fin se crearon 200 cortes para atender estos casos. Bajo esta ley se le requirió a todos los médicos de Alemania que reportasen a sus pacientes con retraso mental, enfermedades mentales, epilépticos, ciegos, sordos, individuos con alcoholismo (Hitler era abstemio y vegetariano, no así muchos de sus allegados al poder), enfermedad de Huntington, etc., etc. Aquellos profesionales que no hiciesen la debida denuncia eran multados. Vale aclarar que más del 45% de los médicos alemanes estaban afiliados al nacional socialismo.

Cada caso era analizado por miembros del partido y oficiales médicos quienes leían las historias clínicas, tomaban testimonios y decidían quienes debían ser esterilizados. Aunque no estaban incluidos específicamente en la normativa (como sí lo establecían las leyes norteamericanas) también fueron esterilizados mulatos descendientes de alemanes, conocidos como “Los Bastardos de Renania”. Cuatrocientos fueron castrados por orden del gobierno.

En pocos años más de 200.000 personas habían sido esterilizadas. Este número ascendió a 400.000 al terminar la guerra incluyendo 70.000 personas con defectos de nacimiento. Solo se contabiliza acá a los alemanes ya que las normas que se establecieron años más tarde para los judíos y otros grupos religiosos o étnicos condujeron a la exterminación masiva como se supo al finalizar la guerra.

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La penetración cultural de esta falacia biológica que los nazis llamaban “biocracia”, ejerció una poderosa influencia sobre intelectuales, políticos y médicos –convertidos estos en árbitros entre la vida y la muerte, dioses vestidos de blanco que diagnosticaban, opinaban y finalmente se convertían en verdugos–. De aquí la adhesión de los profesionales de la salud quienes, de esta forma, llevaron adelante este plan que consideraba “la mejor manera de promover la salud”. Estas prácticas variaban de lugar en lugar. Por ejemplo, Francisco Franco propuso una “eugenesia católica de corte ambiental”, donde los niños de los enemigos políticos eran separados de sus padres para “arrancarlos de las malas influencias”.

En Alemania se propuso también una Lebensborn, es decir la promoción de formar parejas que asistiesen a mejorar la tan ansiada raza aria, restringiendo el matrimonio de aquellas parejas que no reuniesen tales condiciones.

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Hacia 1939 se implementó la segunda fase del plan de eugenesia, al instrumentar el Aktion T4 con el que se asesinaron 275.000 individuos con trastornos psiquiátricos, debilidad mental y problemas cognitivos.

Después de la guerra y con el descubrimiento de los exterminios en masa que el nazismo había llevado a la práctica en campos de concentración (un invento británico aplicado en Sudáfrica para frenar a los belicosos Bóer), los eugenistas abandonaron la prédica altisonante, que empujaba al estado a adoptar estas medidas para preservar “la salud” de una nación y su pureza étnica.

Sin embargo, este silencio no implica que estás prácticas se hayan discontinuado. China impuso la “ley de salud materna e infantil” de 1995. En está ley se prohíbe el casamiento de personas con desórdenes físicos o mentales a fin de promover el “biopoder” del capital humano de la nación (Yuesheng).

También en China existe el proyecto BGI de Genómica Cognitiva, que está secuenciando el genoma de 1.000 personas de alto coeficiente intelectual a fin de permitir a las parejas chinas maximizar la inteligencia de su descendencia.

En la India, en 1976, Sanjay Gandhi promovió la vasectomía de miles de hombres a cambio de una radio. Actualmente se practican esterilizaciones masivas, y varias decenas de mujeres han muerto por las precarias condiciones de asepsia durante el procedimiento.

Japón también tuvo sus leyes eugénicas vigentes entre 1934 a 1945, y en 1948 promovió la esterilización de criminales con “propensión genética”, además de enfermedades mentales como la esquizofrenia, la epilepsia y otras afecciones como la hemofilia y el albinismo.

En Perú, Alberto Fujimori fue acusado de imponer un programa de esterilización en mujeres indígenas y analfabetas que llegó a 314.000 víctimas.

En Uzbekistán, Islam Karimov dictó una ley que obliga a los médicos a extirpar el útero de mujeres que consideren “inferiores” sin su consentimiento o aprobación. Casi 100.000 mujeres han sido esterilizadas de esta forma hasta la fecha.

En Checoslovaquia existió un programa de esterilización de mujeres gitanas entre 1973 y 1990.

La intromisión del estado en los derechos de los individuos y el sometimiento a normas arbitrarias y de dudoso valor científico, sigue siendo uno de los mayores problemas que afronta el futuro de la humanidad, cuando “iluminados” o simples tiranos se dejan llevar por falsos dogmas o "lógicas" que no respetan las normas biológicas de biodiversidad y apuntan a resolver un “problema” inmediato que traerán impredecibles problemas en el futuro.

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