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110 años del actual Teatro Colón

A ciento diez años de la inauguración del actual edificio del Teatro Colón, se repone la ópera con la que se corrió por primera vez su telón: Aida, el 25 de mayo.

El antiguo Teatro Colón situado en la Plaza de Mayo e inaugurado en 1857, cerraba sus puertas el 13 de septiembre de 1888, después de 30 años de brillante trayectoria, para ser vendido al Banco de la Nación Argentina.

En 1888 fue aprobada la Ley 2381 que autorizaba la construcción del nuevo Teatro Colón. Los lugares elegidos fueron la manzana que ocupa hoy el Congreso de la Nación, o la manzana comprendida entre las calles Viamonte, Cerrito, Libertad y Tucumán, en el lugar que ocupaba la antigua Estación del Parque del Ferrocarril Oeste, cedidas más tarde al Estado Mayor del Ejército. Los tres empresarios que se presentaron al concurso de la obra, Camilo Bonetti, José Astigueta y Angel Ferrari, coincidieron en elegir la manzana ubicada frente a la plaza Lavalle.

El concurso fue ganado por Angel Ferrari, quién designa como responsable del proyecto al ingeniero Francisco Tamburini; la presentación del plan deslumbró por el lujo de su exposición. El plazo fijado por el contrato establecía que el teatro debía construirse en 30 meses. El 25 de mayo de 1892 se coloca la piedra fundamental.

Tamburini fallece inesperadamente mientras estaba abocado al proyecto asumiendo en su reemplazo el arquitecto Víctor Meano (autor también del Palacio del Congreso), quién publica un estudio con detalle de los planos. Meano muere trágicamente asesinado en 1904 y será entonces Julio Dormal el encargado de terminar la obra. Dificultades financieras demoraron varias veces la edificación.

Finalmente el Teatro fue inaugurado el 25 de mayo de 1908, veinte años después de aprobada la Ley 2381.

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La ópera elegida para tan magno acontecimiento fue Aída de Giuseppe Verdi, dirigida por Luigi Mancinelli, y cantada por Lucía Crestani, María Verger, Amadeo Bassi, Vittorio Arimondi, Giuseppe Bellantoni y Berardo Berardi.

Está considerado como uno de los principales teatros líricos del mundo, junto con La Scala de Milán, la Opera de París, El Metropolitan de Nueva York, El Bolshoi de Moscú, el Teatro Nacional de Munich, entre otros. Se comenta su magnifica ornamentación y decoración: su acústica perfecta permite escuchar los detalles desde cada rincón de la sala. El enorme escenario ofrece la posibilidad para puestas de escena espectaculares.

Al transponer la puerta principal por la calle Libertad, se accede al vestíbulo decorado con mármoles italianos. A ambos lados de la magnífica escalera, pueden admirarse esculturas realizadas en París por H. Cordier en 1913, y Max Bezner en 1914; en la cúpula sorprenden espléndidos vitraux que dan luminosidad natural a todo el recinto.

Por la escalera se llega al foyer principal que conduce a palcos bajos y platea; en el mismo piso se encuentra el salón dorado, con decorativos espejos y una sala de conciertos de exquisita decoración en rojo y oro.

La sala tiene forma de herradura y sus 75 metros de profundidad la convierten en una de las más grandes del mundo dedicados a la ópera. En su decoración combinan el dorado de las molduras con el rojo de los tapizados y cortinados. Todos los niveles están iluminados con artísticos artefactos de bronce bruñido.

Cuenta con una capacidad para 2.487 espectadores sentados: 632 plateas distribuidas en 22 filas de butacas, 34 plateas balcón, 10 palcos baignoires (ubicados al ras de la platea destinados en un principio a las familias que guardaban luto, utilizadas posteriormente por celebridades interesados en mantener privacidad), 16 palcos avant-scene, 30 palcos bajos, 32 palcos balcón, 36 palcos altos, 10 palcos cazuela, 223 butacas de cazuela, 336 de tertulia alta, 348 de galería, y 78 de paraíso; colmada la sala en grandes celebraciones con público de pie la cifra llega a 4000.

La sala tiene con un enorme artefacto lumínico de 7 metros de diámetro con 750 bombitas eléctricas; en su interior se encuentra una plataforma especialmente diseñada para que puedan ubicarse en ella músicos y cantantes y que al ser usada en óperas se logra un sonido que causa un efecto preciso en los espectadores. La araña puede descolgarse hasta la platea para ser mantenida

La cúpula primitiva fue realizada por el artista Marcel Jambon. En 1966 se iniciaron obras de ampliación y modernización del Teatro que aportaron a la superficie total del edificio 9.000 metros cuadrados en varios subsuelos. Se retapizaron butacas, y se instaló un sistema de climatización. La cúpula fue redecorada por Raúl Soldi, quién la pobló con 51 figuras inspiradas en el mundo musical

El escenario está ubicado a la altura del primer piso; sus dimensiones son 34,50 metros de profundidad y 35,50 metros de ancho. El escenario giratorio instalado en 1931, está formado por un disco de 20,30 metros de diámetro que, accionado eléctricamente, puede girar en los dos sentidos. Entre 1987-1989 se renuevan las maquinarias y el equipamiento escénico con sistemas computarizado y de monitoreo.

El telón, de origen francés, está bordado en su parte inferior y su peso es tal que al bajarlo es necesaria la ayuda de mayordomo que, sujetándolo con una cuerda, frenan su caída. En 2010 el telón fue reemplazado por uno nuevo diseñado por Guillermo Kuitka y Julieta Ascar realizado con materiales ignífugos; el anterior -cuidadosamente remendado- sólo será usado para funciones de gala y fechas simbólicas

Delante del proscenio se encuentra el foso de la orquesta con capacidad para 120 músicos.

Después de tres años de un gran trabajo de renovación, puesta en valor y actualización tecnológica, el 24 de mayo de 2010 el Teatro reabrió sus puertas con una espléndida noche de gala.

En Colón han actuado figuras de renombre internacional; ha sido y es el centro de representaciones musicales del mayor nivel internacional, significando mucho para los argentinos y para todos los amantes de la música, la ópera y el ballet.

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